Norman Caldera Cardenal
El editorial del Diario LA PRESNA publicado el 15 de mayo de 2003, bajo el título “Las mujeres de Santa Rita”, contiene una valoración totalmente inadecuada sobre la posición que han mantenido diversos gobiernos democráticos en el mundo sobre la situación en Cuba, incluida Nicaragua.
En dicho editorial, se cuestiona la resolución emitida por la Comisión de Derechos Humanos y se critica a los “gobernantes latinoamericanos que votaron por la mediocre resolución, y a los que la auspiciaron, como Nicaragua, cuya Cancillería declaró con miedo quién sabe a qué o a quién que no se sentía ofendida por los insultos de los funcionarios comunistas cubanos”.
Al respecto, deseo manifestarle que Nicaragua ha mantenido una posición de liderazgo en el tema de los derechos humanos en Cuba, lo que se ha traducido en importantes iniciativas, como el auspicio a esta resolución y la inclusión en la agenda en la OEA, del tema de Cuba, que ha regresado al escenario de la OEA, luego de décadas de ausencia.
La política exterior de Nicaragua en este campo, lejos de ser timorata, se ha caracterizado por su firmeza y determinación a nivel mundial, conducta que ha concitado el reconocimiento de países democráticos amigos que han valorado en su justa dimensión, las dignas posiciones mantenidas por nuestro país.
Sólo para citar un ejemplo, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Colin Powell, envió una carta felicitando al Gobierno de Nicaragua por el apoyo brindado en la resolución de este año de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre Cuba. En dicha misiva, el secretario Powell expresa que “la resolución es un paso importante para empujar a Cuba a mejorar la situación de los derechos humanos”. Asimismo manifiesta que “para los promotores de la democracia en la isla, la resolución es una señal importante de que no están solos, que al mundo le importa su difícil situación”.
Por lo anterior, rogaría distribuir la presente comunicación entre los miembros del Consejo Editorial, ya que el editorial “Las mujeres de Santa Rita”, no ha sido justo en su apreciación sobre los esfuerzos que han venido realizando numerosos países en pro de la democracia y los derechos humanos en Cuba, y del papel que, sin ningún tipo de miedos, ha venido desempeñando Nicaragua con determinación y firmeza que le reconocen los Estados de la Comunidad Internacional.
Hago propicia la oportunidad para reiterarle las muestras de mi más alta y distinguida consideración.
Nota del Editor
El ministro Norman Caldera no rectifica ni aclara alguna información errónea de LA PRENSA, sino que refuta “una valoración totalmente inadecuada”, según él, expresada en un editorial de LA PRENSA.
Pero al refutar el ministro Caldera un juicio de valor sobre un hecho político, nos indica cómo debemos opinar acerca de la posición de su gobierno respecto a Cuba. Esto es absurdo e inaceptable.
El ministro Caldera tiene derecho a pensar como quiera sobre éste o cualquier otro tema, pero debería escribir un artículo de opinión que con mucho gusto se lo publicaríamos, como lo hemos hecho con otros ministros, y no recurrir a una carta de “rectificación” de nuestra manera de pensar y opinar.
Respecto a la posición del Gobierno de Nicaragua ante las violaciones a los derechos humanos en Cuba, reafirmamos nuestro criterio de que la percibimos como timorata, mediocre y miedosa, pues agacha la cabeza ante las injuriosas expresiones de los representantes de la tiranía comunista de Cuba contra el gobierno que no sólo es del ministro Caldera sino de todos los nicaragüenses.
La resolución de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, sobre Cuba, de la que se enorgullece el ministro Caldera, ni siquiera aludió a los recientes fusilamientos de tres personas que sólo querían irse a Estados Unidos a buscar trabajo y una vida digna, ni a los periodistas independientes que fueron condenados hasta a 25 años de presidio porque no piensan ni opinan como quiere el gobierno cubano.
Para información del ministro Caldera debemos decirle que no sólo LA PRENSA critica la posición mediocre, timorata y hasta cierto punto cómplice de los gobiernos democráticos latinoamericanos con la tiranía comunista de Cuba. Y para comprobarlo sólo tendría que leer lo que se escribe al respecto en los principales diarios de América Latina.
LA PRENSA es un periódico independiente, no un parlante de las posiciones del gobierno; y es un periódico libertario, sensible a las violaciones a los derechos humanos y al irrespeto al derecho a la vida y a la libertad de expresión que ocurren en Cuba y en cualquier parte del mundo.
Y seguiremos denunciando esas violaciones a los derechos humanos porque no tenemos limitaciones de intereses de Estado ni conveniencias diplomáticas, o como les llamen.