Leonardo Cortés Alegría
Con gran entusiasmo escuché recientemente en un noticiero televisado a altos mandos de la Policía Nacional anunciando un nuevo servicio al público. “Servicios Policiales” es la nueva oficina que tramita documentos como las modernas licencias de conducir.
Qué bien por la Policía, pensé, y como buen ciudadano decidí visitar la estación de Policía correspondiente para solicitar mi licencia nueva. Efectivamente esas oficinas son un tributo al orden y la limpieza, cualidades muy raras veces encontradas.
En estas oficinas una persona muy amable recibe a los visitantes y pregunta: ¿Que trámite va realizar señor(a)? Respondí que deseaba tramitar mi nueva licencia de conducir.
Seguidamente me dijeron que sería atendido a la brevedad por uno de los representantes ubicados en modernos cubículos. Mientras esperaba observé una bonita sala, con aire acondicionado, sillas de espera y televisor.
¡Señor, puede pasar al primer cubículo! Rápidamente me dirigí al lugar y tomé asiento. Antes de iniciar mi trámite extendí a la persona que me atendía mis congratulaciones por tan ordenada oficina, sin saber que minutos más tarde estaría pensando cosas impublicables en cualquier medio.
Expliqué a la señorita el motivo de mi visita y con una sonrisa muy agradable y de manera muy educada, me dijo: ¡Uy, no señor, si esas licencias no van a estar listas hasta como en dos meses! A pesar del fresco ambiente del aire acondicionado comencé a sentir un intenso calor. No podía disimular mi molestia por lo cual únicamente pude decirle a la joven: Señorita, pero si yo escuché hoy que las licencias estaban listas para quien las solicitare. Y ella respondió: “El sistema está malo señor y no sé cuándo va estar bueno porque lo están reparando”.
Al salir, reflexioné el porqué la oficina de “Servicios Policiales” fue bautizada con un nombre incompleto debiendo ser su nombre: “Servicios Policiales Burocráticos”. ¡Claro! si ese fuera el nombre los visitantes estarían preparados.
Considero que estamos ante una nueva clasificación en los niveles de burocracia. A los ciudadanos que como yo no ostentan un alto cargo público, la institución policial estará brindando cualquier excusa para demorar las solicitudes.
Pero también hay una clasificación de excusas atribuidas, unas a causas personales como “el Comisionado no ha podido firmar su licencia”, o a causas que van a tono con la pobreza del país como, “no hay plástico para emitir licencias nuevas”. Sin dejar por fuera la clásica excusa de oficina donde se tiene un sistema computarizado y de la cual fui víctima: “El sistema está malo y no sabemos cuándo estará funcionando de nuevo”.
Deduje que la única manera de obtener mi nueva licencia en un tiempo razonable es si por arte de magia llegara a ocupar un alto cargo público, en virtud que la licencia temporal que me extendieron es de un material raras veces utilizados en la emisión de documentos de esta índole(cartulina).
A los incrédulos invito, tal como lo hicieran los miembros de la Policía Nacional, a visitar estas oficinas y probar su suerte como en los juegos de azar. Igualmente, a quienes deseen obtener su nueva licencia les sugiero considerar la opción de ocupar un alto cargo público.
Nota: El término de alto cargo público es subjetivo. Entiéndase alto cargo público cualquiera que le entreguen su nueva licencia en tiempo y por un alto miembro de la Policía Nacional.
El autor es abogado.