Fabián [email protected]
FELICITACIONES
No voy a felicitar a la Policía. No puedo. Es que las palmaditas en el hombro que se le están dando por castigar a cuatro de sus miembros sospechosos de estar involucrados en narcotráfico saben a “peor es nada”. No caben felicitaciones cuando estamos seguros que si de la Policía dependiera, se le hubiese echado tierra a toda la podredumbre. Hay que hablar claro, lo que se hizo fue por presión y no por ganas o deber. Entonces, ¿por qué felicitarlos por algo que hicieron a desgano, presionados y que parece poco para el problema que tienen entre manos. Falta que hagan mucho más para que merezcan las felicitaciones que apresuradamente, o por simple cortesía, se le están dando.
INFORME
Qué confianza se puede tener en los resultados de un informe donde la Policía se investiga sola. Por ejemplo, ¿cómo podrían resultar con alguna responsabilidad las personas que hacen la investigación o los jefes de éstos? Es iluso esperar que la comisionada Granera recomiende castigos para su jefe, Edwin Cordero, quien alguna responsabilidad tiene del desmadre que está viviendo la institución que le toca dirigir. ¿Cómo se puede estar seguros que la gangrena termina en el nivel que se está cortando?
AGRESIONES
Déjenme insistir en la gravedad del antecedente que se sentó con el caso Tirso Moreno. El alegato de su defensa era que estaba borracho y por tanto no sabía lo que hacía. Qué casualidad, algunos de los periodistas que han estado trabajando el caso de narcotráfico en la Costa Atlántica, han sido amenazados en restaurantes y bien hubieran podido ser agredidos (en una ocasión los abordaron con botellas de cerveza cogidas por el cuello), y después de haberles reventado la cabeza alegar que estaban borrachos y que así no se vale. Como en el caso de Tirso, pues.
PROMESAS ELECTORALES
Recuerdo que una de las promesas de campaña de Enrique Bolaños era que durante su gobierno el salario de los maestros subiría anualmente en un 20 por ciento, hasta que al final de su mandato cada educador que existe en Nicaragua ganara el doble de lo que recibía cuando Bolaños asumió el poder. Ahora cuando los pobres maestros hablan de su aumento salarial, se les apabulla con toda la carga de argumentos de siempre para convencerlos que deben sobrevivir con su salario de hambre: que el déficit fiscal, que la economía no lo resistiría, que los maestros son muchos y ganan más que los enfermeros, y todo un montón de tonterías que no tomaron en cuenta cuando andaban prometiendo el oro y el moro en campaña electoral.
SOÑANDO
Hombré, aquí soñando, qué tal que los diputados dieran por fin una alegría y decidieran no elegir nuevos magistrados, dejar en siete los miembros de la Corte, y ahorrarle a Nicaragua los millones de córdobas que se gastan en esos indeseables e inútiles funcionarios. Pero como digo, es estar soñando, porque ¿dónde se ha visto que estos políticos trabajen alguna vez para Nicaragua?