“Nací y me crié a caballo”

Nació hace 60 años en Matagalpa. León lo acogió en sus años universitarios. Managua lo recibió en sus primeros años de abogado y luego viajó por el mundo durante dos décadas en sus funciones dentro del Banco Mundial. Hoy en día Mario Alonso está al frente del Banco Central de Nicaragua, una entidad que en […]

  • Nació hace 60 años en Matagalpa. León lo acogió en sus años universitarios. Managua lo recibió en sus primeros años de abogado y luego viajó por el mundo durante dos décadas en sus funciones dentro del Banco Mundial. Hoy en día Mario Alonso está al frente del Banco Central de Nicaragua, una entidad que en más de una ocasión ha estado en el “ojo del huracán” por diversas razones, pero para él todo eso es historia.

Gustavo Ortega Campos [email protected]

Teniendo como testigo mudo un enorme cuadro con la Virgen de Nuestra Señora del Rosario, el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Mario Alonso Icabalceta, habló durante casi dos horas de temas muy poco ligados a su rol de rector de la política monetaria del país.

Su natal Matagalpa, su trabajo en la China Continental como funcionario del Banco Mundial, el enorme orgullo por sus tres hijos varones, todos radicados en el extranjero, las explicaciones por esa blanquecina y rala barba que ha provocado muchos comentarios y su próximo viaje a Rusia, formaron parte de la primera entrevista donde habla de temas personales.

La primera referencia que tengo de usted es a mediados de los años 1990 como funcionario de la Corporación Financiera Internacional (IFC por sus siglas en inglés, adscrita al Banco Mundial), ¿cómo llega al Banco Mundial?

Bueno, yo llegué al Banco Mundial en 1979, inicialmente como miembro consultor y curiosamente, el 11 de febrero, día de mi cumpleaños, me avisaron que empezaba como empleado permanente, son coincidencias que a veces vale la pena mencionar. Antes, yo manejaba en el Banco Central lo que se llamaba el Fondo Especial de Desarrollo (FED), donde se manejaban proyectos y recursos de diferentes organismos, tenía muchas relaciones con Washington, conocía mucha gente, había pasado 10 años yendo, negociando, así que cuando decidimos irnos en 1979 por circunstancias altamente coyunturales-políticas, aterricé en Washington y empecé a buscar entrada al Banco Mundial…

¿Por qué dice que se tuvo que ir por coyuntura, no pensó nunca trabajar con el gobierno revolucionario que venía?

Inicialmente yo recuerdo que recibí la oferta del Banco Mundial a principios de 1979 y les dije que me quería quedar acá trabajando porque el cambio lo veíamos venir, pero sucede que el cambio que yo pensaba no vino, así que un grupo grande de profesionales emigramos, en ese momento casi no había nicaragüenses en los organismos internacionales, pero cuando nosotros llegamos, creamos un hábitat en Washington. Empecé a concentrarme en el área de Comercio, Finanzas e Industrias para América Latina, trabajé con casi todos los países de la región.

Estando en la IFC se le mencionó como ministro de Finanzas del gobierno de Arnoldo Alemán, ¿por qué no aceptó?

A finales de los años 1980 me trasladé a la IFC, trabajé primero con América Latina en el sector de inversiones, luego me uní al área de mercado de capitales a nivel mundial donde seguí con la misma región, pero además China Popular en sus primeros años de apertura, para mí fui una experiencia muy interesante porque nuestras recomendaciones eran logradas. Me fui de representante a México entre 1993-1997 y luego volví a Washington hasta que a mediados de 1999 decidí volver a Nicaragua.

¿Pero por qué no aceptó la propuesta del doctor Alemán?

Cuando el doctor Alemán ganó la Presidencia él me ofreció el Ministerio de Hacienda, yo estaba de representante en México y me faltaban 11 meses para tener derecho a retiro, pedí permiso para venir y no me fue concedido por razones bastante claras, porque como Ministro de Hacienda sería gobernador ante el Banco Mundial y la IFC, ahí había un conflicto de intereses y obviamente lo otro fue el poco tiempo que me faltaba para mi retiro, así que decidí quedarme en la IFC.

¿Cuándo llegó al BCN?

El primero de mayo de1966.

Tiene buena memoria…

Eso no se me olvida nunca, fue mi primer trabajo, me estaba graduando de abogado en la UNAN-León, ahí recibí una llamada del Banco Central que me ofrecían trabajo…

¿Por buenas notas?

Por buenas notas, vieron las tres mejores notas de la promoción y yo era uno de esos nombres, mis intenciones no eran quedarme trabajando en Nicaragua, sino irme a estudiar Derecho Mercantil a Italia y Derecho Corporativo a Estados Unidos, ya tenía el gusanito de la parte corporativa-financiera. Pero finalmente en el Banco Central me convencieron, empecé como abogado asistente del Superintendente de Bancos que antes estaba acá en el Banco Central, luego estuve en el área de crédito y valores, luego asistente del presidente (Roberto) Incer y después creamos la FED… me fui en el 79 y acá estoy de regreso.

¿En 1966 usted se trazó como meta estar en esta silla como presidente del Banco Central?

La verdad es que nunca pensé en eso, de hecho, incluso en los días que don Enrique Bolaños ganó las elecciones no había pensado en eso, mis intenciones eran quedarme ayudando pero no en la rama ejecutiva.

¿Cuánto le ha cambiado la vida este puesto… a qué hora se levanta?

Mi horario de actividades va de seis de la mañana a once de la noche, lo primero que hago es darle seguimiento, a como decimos en Nicaragua, a ver si hay clavos nuevos y si los hay pues dedicarles un poquito de pensamiento en la mañana antes de salir a la vorágine del día, me bebo un par de cafecitos, porque me bebo varias tazas al día, me salgo a escuchar y ver los pajaritos y eso me permite un poquito buscarle la tónica al día en función de las cosas en que estamos inmersos y además mantener el enfoque estratégico-táctico en el trabajo que tenemos. Personalmente prefiero mantenerme en las cuestiones generales, globales y no meterme a los detalles, yo acá les digo a los muchachos y muchachas: ustedes hagan su trabajo, yo voy a hacer el mío y no voy a hacer lo que a ustedes les toca porque si no tendría que cobrar ese salario… a veces me meto cuando no entiendo un tema y lo hago para aprender, pero no para estar fiscalizando.

Entonces se considera estratega más que administrador…

Me considero más bien alguien que hace y empuja para que las cosas se hagan… Eeeehh, a veces no salen todas las cosas como uno las planea, pero sí es un enfoque que siempre he tenido, me meto más a la parte estratégica global que la estratégica-táctica, pero desde el punto de vista institucional sí tengo enfoque estratégicos, pero mi principal enfoque es que hay que hacer las cosas en la vida por convencimiento y no por terror.

Está medio filosófico el asunto…

Trato de discutir las cuestiones estratégicas a través de este enfoque y no a través de “¡hágase y punto!”, creo que soy un facilitador, más que un fiscalizador, eso sí, me gusta tener control de calidad, ésa ha sido mi manera de ver las cosas, pero no necesariamente han salido siempre así.

A usted se le ha percibido como una persona de carácter calmo, pero me imagino que en este cargo “bota la gorra” (enojarse) de vez en cuando, ¿es así o no?

Generalmente soy una persona muy calma, pero hay dos cosas que me molestan bastante: la falta de calidad en el trabajo y la falta de compromiso cuando estás haciendo tu trabajo, esas son las cosas que me hacen convertirme en intolerante, pero a pesar de eso, dentro de lo posible trato de no botar la gorra, ¿quién no la bota?, por eso es que se puede levantar, pero trato en lo posible de no hacerlo, porque a como te dije: prefiero hacer las cosas por convencimiento y no por terror.

¿Cómo define ese “compromiso” del que habla?

Profesionalismo, honestidad, seriedad, transparencia, hacer las cosas por el país, nada de egoísmos, servicio público, ese tipo de cosas son importantes para mí y cuando no las veo me afecta mucho… esto debe ser por la cultura de trabajo que tuve por veinte y tantos años…

¿Y ahora cómo está el BCN, está “comprometido” con su teoría?, porque ha venido arrastrando muchos comentarios adversos a causa de acciones ligadas a la corrupción, amiguismo, favores políticos…

Dice mi maestro y gran amigo, el doctor Roberto Incer, ex presidente del Banco Central, que el Banco Central nuestro (en referencia a los primeros años de la entidad cuando trabajaron juntos) y el Banco Central de ahora son la misma cosa, la única diferencia es que antes había plata y ahora no, el mensaje con eso es que en aquella época había una economía estable, teníamos utilidades muy altas, ahora venimos arrastrando una serie de decisiones que han impactado que no le competen… Yo creo que el BCN ha sido transparente en decir las cosas, caso bien sencillo, cuando hemos hablado de las cuentas el gobierno acá, somos un banco, nosotros respondemos a lo que dice el dueño de la cuenta, cuando pagamos un cheque no preguntamos cuál es el objetivo, es un banco operativo…

Como con esos 115 millones de dólares que andan perdidos por ahí…

No, esos 115 millones ya explicó claramente el Ministro de Hacienda, el Presidente (Enrique Bolaños) dijo que se habían perdido de aplicarlos en el área de electrificación rural y se aplicaron en otras cuestiones, Hacienda es el dueño de la cuenta.

Pero parece desconocer todos los señalamientos contra el banco…

Ha habido algunas cositas, yo diría que se pasaron un poquito de claridad de pensamiento, pero creo que se ha magnificado lo que ello representó, no obstante son cosas que se han dado y se ha pasado la información a las instancias correspondientes…

¿No cree que está tratando muy suave a esas fechorías, si así se les puede llamar en términos muy duros, que han sucedido acá, parece que quiere dorar la píldora…?

No, no, no. Mirá, si se han magnificado, ha habido cosas pero no todo lo que se ha dicho es cierto, ni con la magnitud que se mencionan… el banco paga si hay recursos, si no hay recursos no paga…

Pero me refiero a la cabeza de la entidad, a los supuestos malos manejos…

Ha habido, a mi juicio, algunas faltas de criterio definitivamente.

¿Usted está claro de que le toca devolverle el prestigio a este banco?

Tenemos el objetivo de darle la posición institucional que requiere, posición de confianza que requiere, hemos comenzado de manera sutil que la tarea primordial es la política monetaria, cambiaria y sistema de pagos, el Banco Central no tiene que lidiar con los productores de café, ni con los sorgueros.

Por otro lado estamos haciendo todo lo posible para sacar esa imagen de transparencia y de confianza, afortunadamente hemos logrado mucho…

Tengo entendido que va para Rusia…

Estoy saliendo en los próximos días, voy a negociar la deuda bilateral de 250 millones de dólares en el marco del Club de París (grupo de acreedores de Nicaragua), para esta ronda esperamos lograr unos 170 millones de condonación.

Hablando un poco de sus orígenes, ¿qué es lo que más tiene grabado en la memoria de su infancia?

Nací y me críe a caballo, en el patio de mi casa donde me crié es donde ahora se hacen las ferias de la ciudad, iba a Olama a las fincas de la familia, a los rodeos de los llanos, me botaron los caballos, machos y mulas unas 400 veces, pero me volvía a levantar y seguía, el asunto no es que lo boten a uno, el asunto es poderse levantar y seguir en el camino.

Una última pregunta, ¿cuánto gana?

De manera voluntaria le pedí al Consejo Directivo un ajuste de salario, muy por debajo de lo que tenían antes, eso va en línea con el resto del Estado.

LA FAMILIA, LA BARBA Y EL PLC

Nacido en Matagalpa, Nicaragua, en febrero de 1943, Mario Alonso recién cumplió sus 60 años, tiene tres hijos, Mario, Luis y Matt, radicados en Estados Unidos, “con exitosas profesiones y trabajos” como él cuenta.

Su esposa, nacida en California, Estados Unidos, y de padres nicaragüenses, lo acompaña desde 1970, a quien le agradece la paciencia por enfrentar la enorme cantidad de viajes al extranjero que ha realizado en su carrera, “gracias a Dios ahora viajo menos”, indica.

Alonso carga una barba que ha generado más de un comentario crítico, y según cuenta, la tiene desde 1972 luego de un viaje a Japón, donde se enfermó de un resfriado “inolvidable”, durante dos semanas no pudo rasurarse, “y además tengo la piel sensible, mi esposa no dijo nada, y de repente vi que es más tranquilo no rasurarse”.

Sobre su preferencia política en la controversia que atraviesa el partido de gobierno (PLC), Alonso dijo que desde el punto general sólo iba a contestar que “el papa de mi tatarabuela era Máximo Jerez”.

Dirigente estudiantil

La historia de Mario Alonso como dirigente estudiantil en sus años universitarios en la UNAN-León, en la década de 1960, es poco conocida.

Al recordar esta faceta Alonso la liga directamente a su prestigio logrado como uno de los mejores alumnos en su generación de estudiantes de Derecho, a inicios de los años 1960, sin embargo esa actividad de dirigente la desvincula definitivamente de los tintes políticos.

“Nosotros no teníamos nombre, ni apellido político, nuestro enfoque era un movimiento estudiantil”, asegura.

Se lanzó como presidente estudiantil de toda la universidad pero señala que según comentarios de la época, no logró el triunfo “por la falta de control electoral” por parte de su agrupación. Aún ahora Alonso prefiere esconder quién fue el triunfador de esa justa y la tendencia política a la que pertenecía su contrincante.

“Éramos un grupo con enfoque totalmente democrático pero muy enfocado a la parte estudiantil… como fuimos el primer grupo con seis años de estudios para graduarnos como doctor, eso permitió que la generación anterior se retirara y quedarnos con el control para administrar bastante bien el movimiento en función de los principios democráticos”.

Todavía recuerda la “peloneada” que enfrentó como parte de los “ritos” por los que atravesaban los jóvenes que ingresaban por vez primera a la universidad, cuando él llegó en bus con su valija de baqueta de cuero, en mayo de 1961.  

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