Narco-policías en Sandy Bay

El juez de esta comunidad, un reverendo moravo y el director de un colegio, señalan a policías de estar vinculados con el oscuro negocio de la droga 22 días después de que la inspectora general de la Policía Nacional, Aminta Granera, inició las investigaciones de supuesta corrupción policial en Bluefields, el informe final continúa en […]

  • El juez de esta comunidad, un reverendo moravo y el director de un colegio, señalan a policías de estar vinculados con el oscuro negocio de la droga
  • 22 días después de que la inspectora general de la Policía Nacional, Aminta Granera, inició las investigaciones de supuesta corrupción policial en Bluefields, el informe final continúa en el misterio

José Adán Silva yWalter [email protected]

BILWI, PUERTO CABEZAS.- Las autoridades de diez comunidades de Sandy Bay Norte, ubicadas a 35 millas al noreste de Puerto Cabezas, hicieron serios cuestionamientos contra nueve agentes policiales destacados en el lugar, a quienes señalan de estar “ejerciendo negocios con narcotraficantes y dueños de expendios de drogas”.

Las comunidades Nina Yaris, Li-Dakura, Kahka, Awasiary, Tasba Raya, Uskira, Kistawan, Tawasaki, Rawawatla y Waynatigni, conforman el bello distrito de Sandy Bay Norte, una comunidad que a simple vista luce esplendorosa, pero que también se debate en un serio conflicto social debido a la influencia de la droga en las familias mískitas.

La población indígena de estas comunidades, de aproximadamente 13 mil habitantes, en su mayoría está pidiendo a la jefatura de la Policía Nacional que retire a los nueve agentes del orden que tiene en la comunidad de Li-Dakura.

“Que se vayan, hemos mandado escrito a los jefes en Puerto Cabezas para que se lleven a los policías, antes de que las comunidades tomen sus propias decisiones”, indicó el Wihta Tara (juez principal en mískito), Ersito Alberto Brook. Este Wihta Tara fue elegido por las diez comunidades de Sandy Bay y él las representa ante cualquier autoridad.

“Los policías supuestamente vinieron a darnos protección, y lo que han hecho es unirse a los dueños de expendios de crack y los que trafican la droga; no hay ninguno castigado, todos son liberados horas después que los agarran con la cocaína”, señaló el líder indígena.

Los serios señalamientos que hizo Ersito Alberto Brook, en contra de la Policía Nacional del distrito de Sandy Bay Norte, coincidió con la versión del reverendo de la iglesia morava de Li-Dakura, Thomas Dixon: “No castigan a las personas que cometen esos delitos, porque la Policía forma parte de ese grupo, es más, se reparten la droga, cuidan los expendios y sacan de la cárcel a los delincuentes”.

POLICíA INVESTIGARÁ DENUNCIA

Según el líder religioso, en varias ocasiones a la delegación de la Policía de Sandy Bay Norte se le ha entregado droga encontrada por los comunitarios, pero supuestamente ésta se pierde estando en poder de la Policía.

“Confiaba en la Policía, pero ahora miro las cosas y aquí no hacen nada, más bien trabajan con las personas que andan metidas en la droga”, expresó el reverendo Thomas Dixon.

Al igual que ellos, el alcalde de Puerto Cabezas, Guillermo Espinoza Duarte, señaló a las autoridades policiales de “desaparecer” droga incautada por el Ejército de Nicaragua.

NIÑOS ESTUDIANTES ADICTOS AL CRACK

Los efectos de la droga no sólo han llevado prosperidad económica para algunos miembros de las comunidades miskitas de Sandy Bay, sino que también han convertido en una tragedia la vida de, al menos, 18 niños menores de doce años que se han vuelto adictos al crack.

“Los niños sólo hablan que quieren fumarse una piedra”, indicó con rostro triste y preocupado el director del único colegio de primaria y secundaria de la comunidad de Nina Yari, Emilio Ronsell.

Según el docente, niños y niñas de diferentes comunidades indígenas están siendo amenazados por la droga, que se vende por todos lados.

“Tenemos 18 niños confirmados que fuman piedra, existe preocupación en sus familias; les decimos que dejen ese vicio, que es malo, pero se nos hace imposible”, aseguró el director, aclarando que los niños adictos ni siquiera han cursado el cuarto grado de educación primaria.

En dicho colegio se imparten clases en dos turnos. Por la mañana asisten 412 alumnos de primaria y 141 lo hacen en secundaria, pero estos estudiantes, en su mayoría niños, podrían dejar sus clases si las autoridades centrales o regionales no hacen algo urgente al respecto.

Ronsell se sumó a la lista de autoridades que no confían en el trabajo que realiza la Policía Nacional en el lugar, “supuestamente nos cuidan, pero más bien están amarrados (los agentes) por una tajada de los narcotraficantes; es lamentable decirlo, pero hay que hacerlo”, indicó.

En Nina Yaris existen ocho expendios, en Kahka hay 15, en Rawawatla cinco, en Awasiaris dos y en Li- Dakura existen 12, siendo éstas las comunidades más afectadas.

POLICÍA INVESTIGARÁ

La Policía Nacional, a través del subcomisionado Lee Edwin, jefe de Seguridad Pública de la RAAN, dijo que las denuncias realizadas por las autoridades de Sandy Bay Norte generarán una investigación de los agentes destacados en el lugar, pero hizo ver que la solicitud de retirar agentes del lugar podría ser estrategia de expendedores locales para dejar sin vigilancia la zona.

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