Mario Arce Soló[email protected]
Al final de su artículo “Calendas” (LA PRENSA, 9 de mayo de 2003), Luis Sánchez Sancho define el martirologio romano y posteriormente afirma varios hechos contenidos en las Escrituras.
Yo deseo acotar sobre uno: los primeros mártires del cristianismo. En sentido general, mártir es la persona que ha muerto por defender sus creencias. Martirio es definido como la muerte o padecimiento sufridos en defensa de una creencia, y martirizar es causar pena, molestia y muerte. En sentido bíblico, mártir significa testigo fiel a la Palabra de Dios y de Cristo; martirio significa la muerte sufrida por la Palabra de Dios y en testimonio de Cristo, y martirizar se aplica a una o un conjunto de personas que reciben martirio por causa de la fe y testimonio de Cristo.
Se observa entonces que existe una marcada diferencia entre morir defendiendo cualquier creencia, que morir por fe y fidelidad a la Palabra de Dios y en testimonio de Cristo. El que reúne estos últimos requisitos es un verdadero mártir cristiano. Prueba de ello es el testimonio del apóstol Pablo cuando relata su conversión en Hechos 22.20: “Y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo mismo también estaba presente, y consentía en su muerte…” Se siente el énfasis del requisito cristiano de mártir: “testigo” y por partida doble porque Pablo confiesa ser testigo de ese martirio.
Se es testigo por conciencia como Pablo y por fe y fidelidad a la Palabra de Dios en testimonio de Cristo. Entonces, de acuerdo con las Escrituras, Juan el Bautista no es el primer mártir del cristianismo.
Entonces, ¿quién o quiénes son los primeros mártires cristianos? Las Escrituras ofrecen la respuesta en el Evangelio de San Mateo 2.16: “Herodes… se enojó mucho, y mandó a matar a todos los niños menores de dos años que había en belén y sus alrededores…” Esa generación de niños son los primeros mártires del cristianismo.
¿Por qué? Primero, porque aún en su inocencia, ellos fueron fieles cumplidores de la Palabra de Dios y murieron martirizados por el testimonio de Cristo. Cristo nació en Belén, los pastores que fueron sus primeros visitantes, testificaron en Lucas 2.11, que un ángel del Señor les dijo: “… os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor”. Y por otra lado en Mateo 2.2, los magos de Oriente preguntan: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?, y luego indagan que había nacido en “Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta” Miqueas.
Segundo, su estado de mártires no depende de una voluntad racionalmente humana, sino en cumplimiento a la Escritura que los hace testigos históricos del plan de Herodes de atentar hasta la muerte contra Cristo y como dicho rey se sintió destronada por un “Niño Rey”, con la matanza de esos niños las Escrituras afirman: “Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías…”: Mateo 2.17-18.
Juan el Bautista fue un mártir cristiano registrado en las Escrituras, preparó el camino del Señor, el último de los profetas, abrió las puertas al Evangelio y con su predicación, bautismo y martirio dio testimonio de Cristo.
También estoy de acuerdo con Sánchez Sancho en que Esteban fue el primer mártir del cristianismo después del martirio de Cristo.
El autor es bibliotecólogo.