Alfonso Efraím Castellón Ayón*
Que el PLC es un partido de corruptos. Que el Partido Liberal Constitucionalista debe democratizarse. Que debe existir un nuevo partido de “no corruptos” (¡quién sabe!). Estas son expresiones que escucho, leo y me indican la crisis política que sufre el liberalismo.
La semana pasada leí un artículo del ingeniero Antonio Lacayo con una excelente explicación sobre el Pronal. Pero disiento de él cuando dice que el nuevo partido liberal o Pronal dos es oportuno y necesario para la democracia.
Es cierto que en los fundamentos del Pronal había un programa excelente de gobierno y “candidatos (as) comprometidos, honestos, idóneos y ligados al pueblo”, Pero en el nuevo partido los candidatos son los mismos y el programa fue incumplido.
¿Quien puede objetar que los líderes del nuevo partido son los mismos liberales que llevaron al Dr. Alemán al poder y algunos de su círculo íntimo? ¿Que fueron conocidos precisamente porque éste los distinguió en su gobierno? Es decir, no son caras nuevas. ¿Y quién puede negar que existen reclamos fuertes al Ejecutivo por parte del PLC, por haberse desviado del programa de gobierno?
Por manera que la comparación hecha por el ingeniero Lacayo del Proyecto Nacional con el nuevo partido no es acertada. Sólo se pueden comparar en que ambos tienen el mismo origen, el Gobierno, pero es precisamente allí, donde radica el problema: Conflicto de intereses.
Cierto que los partidos conservador, liberal y sandinista se consolidaron en el poder. Pero eran otros tiempos y otras personas, épocas de oro. En esos tiempos escuchar a un diputado era como disfrutar de un discurso pronunciado por un académico de la Lengua, refiriéndome en este caso a las paralelas históricas. En cuanto al FSLN, simplemente lo unió una lucha común para derrocar una dictadura. Estas condiciones no existen actualmente.
Los líderes empecinados en formar un nuevo partido (versión Pronal), bien pueden reincorporarse al PLC y, desde adentro, explorar la posibilidad de ser una ala disidente. Creo que se dan algunos pasos al respecto. Si hay o no corruptos es competencia del Poder Judicial determinarlo, o de la Procuraduría General de Justicia investigarlos, perseguirlos y enjuiciarlos. No considero ético que un correligionario liberal se dedique a insultar públicamente a otros miembros de su mismo partido. El único autorizado para dar declaraciones es el Procurador. Y con base a pruebas.
¿Han visto alguna vez que el partido sandinista se divida y la división prospere? ¿Se les ha visto desunidos a la hora de votar? No. Aunque estén enojados con el “comandante” votan por él y por sus designados. Esto se llama disciplina de partido (qué pena usar este ejemplo).
Los liberales de Nicaragua, la gente de distintos colores políticos, los prestigiosos medios de comunicación escrita como el Diario LA PRENSA, y diversas personalidades, han señalado sin ambages la necesidad de reunificar (vía depuración) al Partido Liberal. ¿Qué esperan?
Por la consolidación de esta democracia que tanto cuesta hay que continuar avanzando para enfrentar con valentía al partido sandinista. De lo contrario hay que prepararse con firmeza para la oposición, la resistencia y la posible cárcel que espera a los demócratas en el fatídico caso de que el FSLN tome de nuevo el poder político.
* El autor es Abogado y Notario.
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