Guillermo Areas*
El jurado absuelve o condena al reo según su conciencia y no de acuerdo a las leyes o las pruebas. El fallo de un jurado de conciencia representa el sentir de la justicia popular en su más elevado sentido. El problema en el caso de Tirso no estuvo en el sistema de jurados, sino en el nicaragüense que pasa por momentos de inestabilidad, resentimiento e inquietud popular.
Lo anterior se pudo ver en las entrevistas efectuadas por el Diario LA Prensa el 12 de mayo de 2003 (“¿Usted qué opina?”): Cuatro de cinco respuestas aprobaron el fallo del jurado de conciencia a favor de Tirso Moreno. Para mi ese jurado decidió acerca de lo justo o injusto de que Tirso estuviera en la cárcel, independiente de si hubo delito o no.
¿Por qué ese pensar del Jurado? Después de entrevistar a unas cincuenta personas, incluyendo a dos que formaron parte del jurado de Tirso Moreno, se intuye la influencia en su conciencia de un proceso político desde los años 79, en el que la enseñanza ha sido que no hay capital a base del sudor de la frente, que es producto de la explotación y la burguesía nicaragüense es producto de la misma. Y los dueños de los medios son burgueses. Esa es la percepción del pueblo pobre e inculto, ladino (sagaz, taimado) pero no estúpido. El nicaragüense ha comprendido la falta de objetividad de la gran mayoría de medios de comunicación (parte de la burguesía) y el sacrificio que de la objetividad se hace en aras a las líneas políticas y de intereses personales de los dueños de estos medios.
Así como el pueblo aplaude la lucha de los medios contra la corrupción también comprende la parcialidad de estos en sus programas por sus preferencias políticas e intereses personales, y así se ve cómo cada gobierno premia a comunicadores insertándolos en las planillas gubernamentales más por los favores prestados en campaña que por capacidad.
Se tiene la percepción de que el Poder Judicial existe para condenar a los Benito Ramírez, pero no a la burguesía, y por eso está bajo constante crítica. Los diputados están más interesados en sus partidos y caudillos que en el pueblo y/o la patria misma; y el Ejecutivo, a pesar de sus esfuerzos y dedicación parece que al pueblo que está al borde de la miseria le resienten los llamados mega-salario y la mega-pensión (opinión alcanzada después de cincuenta entrevistas personales, no telefónicas).
Después de doce mil millones de dólares de deuda externa que dejó el FSLN, más dos mil millones de dólares que tiene que pagar el pueblo con sus impuestos para satisfacer la piñata sandinista, cuatrocientos millones de dólares que también pagará el pueblo por causa de los quiebra bancos, otros millones por actos de corrupción del gobierno anterior incluyendo sobre-sueldos bajo la mesa durante el período 96-2001, anti-constitucionales y anti ley de presupuesto, que también pagará el pueblo. Después de la impunidad de Pedrito El Hondureño, los secuestradores de la UNO, los asesinos de Arges Sequeira, etc., el pueblo no se pregunta si Tirso es culpable sino, ¿por qué va estar en la cárcel?
¿Creen ustedes que un jurado del “mero pueblo” condenaría a Tirso Moreno, quien no tiene medios de comunicación para defenderse, no le robó a nadie, no piñatéo nada, no quebró ningún banco, no hirió a nadie, no mató a nadie, no pidió rescate a nadie, nunca estuvo en la planilla secreta presidencial, no es miembro del Poder Judicial ni de la Asamblea, no se tomó pueblos ni saqueó bancos, estaba ebrio (según el pueblo “picado no vale”), pero de previo ya había sido condenado por la burguesía y los medios? ¿Y la conciencia del pueblo?
Yo como jurado hubiera apreciado pruebas y tomado en cuenta las leyes, pero el fallo de Tirso representó la conciencia del pueblo y es una protesta del mismo al modo de conducirse social, política y económicamente. Hay que preocuparse más por el pueblo y la patria, menos por partidos, caudillos y cosas materiales, y pedir al Señor que indique el camino. Hay que evolucionar antes de que sea tarde.
* El autor es Abogado y Notario Público.
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