Emilio Porta Pallais*
Nuevamente líderes de algunos sindicatos magisteriales amenazan con organizar una huelga nacional de docentes que podría paralizar el sistema educativo. Si se observa de forma aislada los salarios actuales que perciben los maestros creo que habría un consenso nacional en apoyar esta demanda, sin embargo, antes de hacerlo hay que tomar en consideración otros factores.
En la actualidad el ingreso promedio de los docentes de preescolar es de C$ 1,531, el de los docentes de primaria de C$ 1,561 y el de los docentes de secundaria C$ 1,742 (en estos ingresos promedio todavía no se refleja el aumento salarial que comenzarán a percibir en julio de 2003). En general el ingreso promedio de los docentes es de C$ 1,612 mensuales.
Al observar la evolución de los ingresos de los docentes en los últimos cinco años, se puede apreciar cómo éstos han venido creciendo, en promedio, un 16.5 por ciento anual, superior en un 25 por ciento al crecimiento de los salarios promedio de la economía del país y en un 57 por ciento superior al crecimiento del costo de la canasta básica de 53 productos, de Managua. Tan sólo el año pasado los salarios de los docentes experimentaron, en promedio, un aumento superior al 25 por ciento.
En el Plan Nacional de Educación 2001-2015 se acordó que para el 2005 los salarios de los docentes cubrirían el costo de la canasta básica. En 1998 el promedio de los docentes ganaba el equivalente al 56 por ciento de ésta, mientras que en el 2002 los docentes percibieron un ingreso equivalente al 77.5 por ciento, experimentando un incremento de 21.5 puntos porcentuales. Tomando en consideración la importante función social que realizan los docentes, se podría afirmar que estos continúan recibiendo un ingreso bajo. Sin embargo, antes de llegar a tomar acciones extremas, como un paro nacional, hay que reconocer la magnitud de los aumentos salariales que han venido experimentando.
Adicionalmente es importante tener en consideración las diferencias salariales existentes entre los docentes y otros empleados públicos. Por ejemplo, las enfermeras en promedio ganan C$ 900 mensuales, equivalente al 56 por ciento del ingreso promedio de los docentes. Hay que destacar que para ser enfermera, además de ser bachiller, hay que cursar cinco años de estudios superiores, mientras que la escolaridad promedio de los docentes es de once años, equivalente al 5to. año de educación secundaria.
Para aumentar el salario de los docentes en un 10 por ciento, el Estado tendría que invertir más de setenta millones de córdobas, el equivalente al 5 por ciento del presupuesto del 2003 del Ministerio de Educación Cultura y Deportes (MECD). En caso que los recursos para el aumento salarial se generen a partir de una reasignación del presupuesto interno del MECD y no de un aumento del mismo, se podría experimentar una drástica reducción en la expansión de la cobertura educativa; situación que pondría en riesgo la consecución de las metas que se plantean sobre esta materia en la Estrategia de Crecimiento Económico y Reducción de la Pobreza que impulsa el gobierno de Nicaragua con el apoyo de la comunidad internacional. Con setenta millones de Córdobas, el MECD pudiera brindar educación primaria a más de cuarenta y seis mil estudiantes.
Nicaragua debe tener una política fiscal responsable y sostenible, evitando cargas tributarias crecientes y niveles excesivos de gasto público. No se puede continuar con el círculo perverso de la dependencia en la ayuda externa. En este sentido, todo aumento en el gasto corriente debe ir acompañado de un aumento en las recaudaciones del Estado o de una reestructuración de la inversión pública que impida incrementar el déficit fiscal. Es por ello, que al pensar en un incremento salarial de los docentes sea necesario retomar el tema pendiente de la reforma del Estado.
* El autor es asesor del ministro de Educación.
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