Tito Rondón*[email protected]
Ya hemos visto que si las Grandes Ligas (junto al sindicato de peloteros) se hacen cargo de una nueva Copa Mundial, y según las informaciones noticiosas (publicadas aquí mismo en LA PRENSA), solamente cuatro países competirían.
Serían Estados Unidos, Republica Dominicana, Japón y Puerto Rico.
Eso dejaría fuera a Venezuela, quien a ratos durante esta temporada 2003 ha tenido más big leaguers que los borinqueños, 38 a 37. No quiere decir esto que los venezolanos sean más fuertes a nivel de selección nacional que los de la Isla del Encanto, pero lo lógico sería invitar a los dos, o al menos dilucidarlo en el terreno de juego.
De hecho, lo mejor sería invitar al mundo entero, pero eso ya lo hace la IBAF, aunque cometiendo el error de relaciones públicas (o de relaciones privadas con el Béisbol Organizado) de clasificar a demasiados pocos países de América.
Pero lo importante para nosotros es que otro gigante de la pelota quedaría fuera: Cuba. Con el agravante que los cubanos ya dividieron una serie con un equipo de Grandes Ligas, los Orioles de Baltimore.
Sin embargo, el embargo comercial de Estados Unidos hacia Cuba y el hecho que ningún isleño pertenezca al sindicato, los deja fuera, algo que no ocurre bajo el alero de IBAF, que tiene el reconocimiento olímpico.
Pero si se arreglaran los problemas, ¿qué clase de equipo presentaría Cuba?
Básicamente el que va a llevar a República Dominicana en agosto, a los Juegos Panamericanos. Y francamente, esa selección está en medio de tremendos cambios, pues tiene muchos peloteros nuevos.
A los cubanos los podemos dividir en cuatro clases de peloteros. La selección antes mencionada (Kendry Morales, Maels Rodrigues, Michel Enríquez, Pedro Luis Lazo y compañía) es una; es decir, nacidos, hechos y residiendo en Cuba.
Los cubanos escapados de la isla es otra; en las Mayores en este momento hay siete (uno lesionado): José Ariel Contreras, Rey Ordóñez, Alexis Sánchez, Danys Báez, Michael Tejera y Orlando (el Duque es el lesionado) y Liván Hernández. En las Menores hay muchos más, como Jorge Luis Toca, William Ortega, Rolando Arrojo y Juan Díaz.
Los hijos de cubanos nacidos fuera de la isla (principalmente Estados Unidos y Puerto Rico), pero culturalmente cubanos es otra. Esta lista incluye a Eduardo Pérez, Fernando Viña (golpeado), Orlando Palmeiro (no es pariente de Rafael), Luis González (nieto de un gran cronista deportivo cubano), Alex Scott González, Bobby Estalella (el “Tarzancito”), Mike Lowell, David Seguí (hijo de Diego), Ricky Gutiérrez (“Musulunguito”), Raúl Ibáñez y Jorge Posada (sobrino de Leo).
Finalmente, la cuarta categoría fue más numerosa, pero ahora solamente tiene dos miembros. Son los nacidos en Cuba pero hechos en Estados Unidos, Eliécer Marrero y Rafael Palmeiro.
En un mundo justo, a todos se les dejaría escoger su nacionalidad deportiva (por ejemplo, Alex Rodríguez, de pasaporte estadounidense, ha declarado que únicamente competiría por República Dominicana). Pero estamos en el mundo que hay, así que ni modo.
Sobre Japón, de organizarse el torneo de cuatro, seguramente las presiones para incluir sus Grandes Ligas serían feroces.
Pero, ¿cómo dejar fuera a países como México, con 16 peloteros en la Gran Carpa; Canadá, con nueve; Panamá, con siete; Corea del Sur, con cinco?
¿Y quién dice que Australia (tres big leaguers) y Nicaragua (dos) tienen que quedar fuera? Colombia y Aruba tienen tres. Por lo menos que los dejen tratar de clasificar.