A propósito de inundaciones y comités

Jacinto Villalta López*

Quiero felicitar al equipo de LA PRENSA por el Reportaje Especial del domingo 25/05/03 sobre los dispositivos de emergencia para ejecutar el “Plan Especial Managua 2003”, en especial al periodista Jehú Hernández Sandoval. Es bonito, alegre, alentador enterarse de cuántos recursos tenemos para enfrentar un desastre y la manera en que están dispuestos esos recursos.

Sin embargo, veinticuatro horas después (lunes 26 de mayo) todo el aparato dispuesto no funcionó a la hora llegada como debía haber funcionado.

Jamás será lo mismo diseñar un plan en teoría, que ejecutarlo en el propio terreno, me atrevo a decir que el 95 por ciento de los recursos humanos involucrados a la hora de las piedras pómez no saben qué hacer, corren de un lado a otro, gritan, dan órdenes disparatadas, lo que hace más grande el problema; en los puntos críticos de la emergencia se crean espontáneamente minicomités que disponen enfrentar la emergencia del lugar a su manera, tal vez con buena intención pero desconociendo totalmente las disposiciones que se tengan para ese sector por parte de las autoridades involucradas y competentes, porque quizá nunca esas autoridades han llegado a ese lugar, por lo tanto no conocen y sus disposiciones y órdenes son incoherentes y disparatadas al momento de la emergencia.

Dice el director de Medio Ambiente de la ALMA (doctor Edgardo Cuaresma), que la municipalidad “creó anticipadamente” las condiciones para disminuir el impacto negativo de las lluvias, pero en el reportaje del Canal 2 en el Barrio Hugo Chávez, un constructor asegura que el muro causante en parte de la inundación fue autorizado debidamente por la Alcaldía. ¿Y entonces?

Si realmente son profesionales los que manejan el desarrollo y control urbano de la ciudad y están colaborando en la prevención de desastres, ¿por qué autorizan lo contrario? Deben ser honestos y reconocer que ellos crean parte de ese problema. Por lógica no se le deben poner obstáculos donde pueda correr el agua por naturaleza; en este aspecto si el asentamiento espontáneo, barrio o viviendas, profesionalmente se determina que corren riesgos, ¿por qué se autorizan y se legalizan? Muchas veces de esta manera se legalizan a personas que tienen casa donde vivir y poco tiempo después hacen negocio con la casita y el terreno asignado.

El otro problemas que se vuelve una locura es la evacuación y regreso de los damnificados. Eso se debe tener 100 por ciento definido y planificado, como quien dice con “derechos reales”, pues cuando una familia abandona su casa las autoridades deben resguardar y velar por los bienes que quedan en la casa hasta el momento del regreso de sus propietarios, creo que esto se logra con la vigilancia policial o del Ejército en la manzana o el sector.

En los centros de albergue no hay nada preparado. Es muy lindo como lo ilustra el gráfico del reportaje, pues así lo conceptúa teóricamente la Defensa Civil del Ejército y el Comité de Prevención, Mitigación y Atención a Desastres de Managua, con todas las instituciones involucradas, pero la realidad es otra, por ejemplo:

No hay condiciones para cocinar, niños y adultos muchas veces defecan al aire libre, cuando son escuelas hasta los pupitres los utilizan como leña, para lavar trastes, lavar ropa, bañarse, hacen falta dispositivos y muchas veces los residuos de comidas atraen nubes de moscas con los riesgos que ya conocemos.

Creo que con los datos que maneja el teniente coronel Pérez Cassar (con quien he tenido el gusto de participar en seminarios), 31 puntos críticos de primera prioridad y 54 de segunda; se puede y se deben hacer planes concretos y veraces, reales no teóricos, tomando en cuenta que habla de evacuar 2,377 familias = 11,885 personas hasta dice cuantos niños y adultos hay, además habla de que 50,000 están en riesgo por el invierno. Eso no es juego, por lo que considero que entre las prioridades hay que garantizar pero actuando real y positivamente no en teoría, poniendo mano dura para hacer cumplir las disposiciones de seguridad y no como sucede muchas veces que el alcalde tiene compromisos de campaña con un asentamiento espontáneo, entonces no puede imponer el orden y deja a los pobladores hacer lo que quieran (ojalá no sea ese el caso del muro del Hugo Chávez).

Que Dios bendiga a Nicaragua y su capital Managua.

* El autor es ex miembro del Comité de Emergencia Municipal
[email protected]  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí