Ensalada mixta de la política internacional

Peter R. Bernal*

Haré un recorrido por los caminos del mundo que es una aldea global donde lo sucedido en Jerusalén repercute en Washington y lo que ocurre en Buenos Aires se siente en cualquier país de América Central. Por cuestión de raza y antigüedad acudo al ejemplo de la Madre Patria.

Todos pensaban que el Partido Popular sufriría una tremenda derrota en las elecciones municipales y regionales de la Península Ibérica. Pero lo primero que debe señalarse es la participación masiva del pueblo español, ya que 17 millones de ciudadanos concurrieron a las urnas para seleccionar a sus líderes. Curiosamente se produjo en la práctica un empate técnico, la ventaja fue de unos 200,000 votos cuando se suman todas las contiendas a favor de los candidatos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que encabeza José Luis Rodríguez Zapatero, o sea un 34.9 por ciento versus un 33.9 por ciento por el Partido Popular (PP) del Presidente del Gobierno, José María Aznar. Los populares y socialistas se dividieron a partes iguales casi todos los gobiernos regionales pero los populares se alzaron con la mayoría de las más importantes, 32 de las 50 capitales. Lo más significativo es que Aznar pudo conservar la codiciada Alcaldía de Madrid, el gran premio. A pesar de todos los pronósticos Alberto Ruiz Gallardon será el próximo alcalde respaldado por 60 concejales, entre ellos Ana Botella, esposa del Presidente del Gobierno. El socialista Trinidad Jiménez no pudo alcanzar la gran carta de triunfo. Si Jiménez ganaba en Madrid, los indicios hubieran sido malos para los populares en las próximas elecciones parlamentarias, que se espera sean una contienda competitiva, como muchas otras que se avecinan. ¿Cuál es la lección? Que el poder lo puede casi todo.

El Viejo Mundo envía lecciones adicionales en el “toma y deja “de la política. El halcón por excelencia de la política israelí, Ariel Sharon, ha sido quien se encargara de enviar señales de paz después de una votación histórica de su gabinete, que aprobó a regañadientes con doce sufragios a favor, siete en contra y cuatro abstenciones, un plan de paz apoyado por los EE.UU. que reconoce formalmente el derecho de los palestinos a un estado soberano para el 2005. Para Sharon la decisión fue tan difícil como vadear el Mar Rojo, en remembranza de los días del bíblico Moisés, recordó el canciller Silvan Shalón. Sus opositores fueron los de su propio partido Likud y de la derecha religiosa de la patria del rey David. ¿Qué se debe aprender? Pues bien, que se repite el reino de lo inesperado. ¿Se ha olvidado a Richard Nixon visitando China comunista? ¿No fue acaso Menahen Begin, otro de los duros, el que negoció con el Egipto de Anwar el-Sadat en época de Jimmy Carter? Sharon, el que en otra época no quería entregar nada, ahora ha reconocido hasta la condición de “ocupados” los territorios en Cisjordania y la Franja de Gaza donde viven 3.5 millones de personas. Se trata de una decisión pro-paz del gobierno más derechista y ultra nacionalista de toda la historia de Israel. La paradoja es enorme, la misma persona considerada responsable por la invasión del Líbano, el héroe de los colonizadores hebreos de los territorios palestinos se convierte en peregrino por la paz. ¿Trabajará todo esto? En realidad depende de los resultados de las reuniones o cumbres que tendrá Sharon con el premier palestino Mahmoud Abbas, porque la desconfianza creada después de 33 meses y más de 3,000 muertos es mutua y la votación se hizo sobre ”los pasos definidos en el plan” y no sobre el documento entero donde restan muchos desacuerdo. Se impone entonces, un compás de espera antes de aproximarnos a juicios remotamente definitivos en una región de tensiones ancestrales.

En nuestra América, el presidente colombiano doctor Alvaro Uribe, mantiene una popularidad del 71 por ciento según Gallup, ¿Quién lo iba a decir?

La Argentina es un país que emerge a trancas y barrancas de su peor crisis económica y con casi 20 de sus 36 millones de habitantes castigados por la pobreza y el desempleo. Después de la renuncia del ex presidente Carlos Saúl Menem, el hombre de corcho, a presentarse a la segunda vuelta electoral o “ballotage”, asumió la Presidencia de la República, ante la Asamblea Legislativa y trece jefes de Estado latinoamericanos entre otros, Néstor Kirchner, un peronista progresista de 53 años, el que recibió los atributos del mando hasta el 2007 del saliente, Eduardo Duhalde, otro peronista y su mentor en la carrera hacia la Casa Rosada, junto a su esposa la senadora Cristina de Kirchner. En su discurso, el ex gobernador de la patagónica provincia de Santa Cruz, instó a los argentinos a luchar contra la corrupción, reconstruir políticas de Estado, y no pagar la deuda externa (US$121,000 millones) a costa del hambre del pueblo. “Vengo a proponerles un sueño, que es la construcción de la verdad y la justicia, el de volver a tener una Argentina, con todos y para el bien de todos”. Muy bien, pero la verdadera realidad que encara hoy el flamante presidente es más bien aquella frase que tanto nos ha atraído de la literatura inglesa: “Cumbres borrascosas” pero, además Kirchner tendrá ineludiblemente que enfrentarse a otra cita clásica de Shakespeare, “Ser o no ser”. O sea, tendrá que definir a corto plazo su plan de gobierno para evitar la próxima crisis.

No basta con prometer que la obra pública sera el motor de la economía y que va a recuperar el papel central del Estado versus al liberalismo hegemónico que existió en la decada de los años 90, tendrá que cumplir con una gestión transparente y cristalina como lo demanda el momento, pero lo más importante que tiene un hombre que llega al poder con un 22 por ciento del voto popular, es volver a recuperar la confianza que perdió en todos los políticos la sociedad civil. Si logra esta meta podrá gestionar con valor, habilidad y constancia la ayuda económica tan necesaria de los organismos internacionales, en los EE.UU. y en los países de la Unión Europea. Dios tenga misericordia de esa gran nación.

Más cerca del patio sorprende que dos ex presidentes salvadoreños, Armando Calderón Sol y Alfredo Cristiani estén decididos o meditan la posibilidad de aspirar a la presidencia por el proceso de primaria del Partido Arena (Alianza Republicana Nacionalista). La victoria de la izquierda en algunos de los comicios alcaldicios han motivado a sus rivales de Arena a intentar todo lo posible por mantenerse en el poder, pues las encuestas le dan ventaja a un candidato del Frente que agrupa a los antiguos guerrilleros del Farabundo Martí.

Pero lo que abre la gran polémica en América Central es otro intento de regreso al poder, en este caso del general Efraín Ríos Montt como candidato presidencial del oficilialista Frente Republicano Guatemalteco (FRG) enfrentándose a problemas constitucionales que fueron adoptados precisamente para evitar su candidatura, la cual disfruta de gran popularidad en todo un sector de la política guatemalteca. Algunos expertos en asuntos constitucionales creen que Montt no podrá aspirar mientras otros aseguran que sí. ¿Quién ganará?

En esta ensalada mixta que pasa por Madrid, Jerusalén, Bogotá, Buenos Aires, San Salvador y Ciudad Guatemala, hay algo para todo el mundo. Nadie puede predecir lo que sucederá en un planeta en el cual la alternancia en el poder se va imponiendo como un péndulo de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Me recuerda el estribillo: “Tres pasitos para adelante y un pasito para atrás”.

* El autor es columnista del Miami Herald
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Editorial
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