Jacinto Villalta López
Cuando se invita o llama a una persona a participar como miembro de un consejo, considero que se hace valorando y tomando en cuenta que tiene méritos y que sus aportes pueden ser de mucho valor para la causa u objetivo que se persigue. Pero en el caso de los editoriales de LA PRENSA, que son de toda credibilidad ante sus lectores, considero que deben ser muy cuidadosos con los integrantes del Consejo Editorial, por lo que veo correcto que puedan integrar o retirar miembros de acuerdo a los intereses que conllevan dichos editoriales, que para mí son la imparcialidad, transparencia y sinceridad de un escrito que se lleva su punto a toda la ciudadanía con aportes puntuales y específicos que ayudan a bien gobernar para beneficio de la nación.
Me parece que doña Vida Luz Meneses no valoró realmente lo que significa ser miembro del Consejo Editorial de LA PRENSA y en la edición del 17 de mayo de este año, casi da a entender que su participación era para siempre, o que tenía un contrato y debía ser indemnizada. Felicito a LA PRENSA por la decisión que tomó y la insto a vigilar que los miembros de su Consejo Editorial siempre tengan los valores que les dé la autoridad moral necesaria.