Migración creciente: un problema global

Rómulo Sánchez Leytó[email protected] Millones de personas abandonan sus países con la esperanza de encontrar un mejor futuro en otras tierras. Muchos en el intento encuentran la muerte. La migración invade a los países desarrollados, señalan algunos con tono trágico. Según las Naciones Unidas, en 1965 la cifra de personas que conmemoraba sus cumpleaños, donde no […]

Rómulo Sánchez Leytó[email protected]

Millones de personas abandonan sus países con la esperanza de encontrar un mejor futuro en otras tierras. Muchos en el intento encuentran la muerte. La migración invade a los países desarrollados, señalan algunos con tono trágico. Según las Naciones Unidas, en 1965 la cifra de personas que conmemoraba sus cumpleaños, donde no habían nacido, era de 75 millones. En el 2000 había crecido hasta 150. Las corrientes migratorias son un indicador fehaciente, de que la brecha social y económica a nivel mundial crece de manera ininterrumpida, especialmente entre los países proveedores y los receptores.

Los movimientos de personas abarcan tanto a los calificados como a los sin formación. Los países del Norte intentan manejar los movimientos de personas con criterios de utilidad y por la productividad. En el año 2000, nueve de cada 10 migrantes abandonaron su lugar de origen por causas económicas, sólo uno por causas políticas o de otra índole.

También la incapacidad de formular y ejecutar coherentes políticas económicas, expulsan a las personas de sus lugares de orígenes. Muy pocos abandonarían sus países, si tuvieran posibilidades de vivir con dignidad, instituciones confiables, un empleo y bienestar. Condición para la exportación de fuerza de trabajo, es la entrada legal o ilegal de la misma, al país importador.

Muchos gobiernos de manera cínica celebran las remesas familiares como una exportación invisible. La fuerza de trabajo se ha transformado en una mercancía más de exportación. La diáspora de migrantes se ha convertido en una rentable fuente de divisas de los países en desarrollo(PED). En tiempos en que se firman tratados de libre comercio, esta “mercancía” de exportación no debe quedar fuera de ellos. Los acuerdos comerciales deben incluir también los acuerdos migratorios. En las agendas de discusión no se debe tender a restar los costos, sino a sumar los beneficios. Los migrantes no ocasionan gastos solamente, sino que imprimen dinámica y son absolutamente necesarios a las economías del país destino. Económicamente es contraproducente y miope, oponerse a llegada de inmigrantes. Sin ellos, economías como la estadounidense o la costarricense se paralizarían.

Estados Unidos es y seguirá siendo un país de inmigrantes. En él viven más de 25 millones. Año con año llegan cerca de un millón adicionales. Otros países con fuertes cuotas de migrantes son Alemania y Francia. Estados Unidos y Europa Occidental son destinos atractivos de los “nómadas” modernos. Australia, Canadá y Arabia Saudita atraen también corrientes fuertes de migrantes.

Muchos gobiernos se benefician actualmente de las remesas , sin preocuparse por la suerte de los que contribuyen a la credibilidad financiera y la estabilidad de la balanza de pagos en esos países. Sin duda, un negocio sin escrúpulos y sin fronteras. De la India emigran anualmente unos 100 mil especialistas, que tienen costos de formación calculados en US$ 2,000 millones. La fuerza de trabajo especializada en informática y tecnología de la comunicación es apreciada desde hace décadas.

Donde hay diferencias entre riqueza y pobreza, la migración se convierte en una consecuencia natural. Muchas economías dependen de las remesas familiares. Sólo en El Salvador alcanzaron en el 2002, cerca de US$1,600 millones. En Nicaragua, de hecho, superan las exportaciones. Los ingresos provenientes de la migración se ha convertido en una de las más importantes rama de la economía mundial.

Los gobiernos no deben subestimar su significado económico. Ellos transfieren una considerable parte de sus ahorros al país de origen. A nivel mundial se calculaban las transferencias de dinero a inicios de los noventa en US$ 70 mil millones. Al final de la década esa cifra se había duplicado. En el 2001 los migrantes provenientes de Latinoamérica y el Caribe, enviaron remesas por US$ 23 mil millones. Con los envíos de dinero promueven el desarrollo en sus países y amortiguan el rezago socioeconómico de la población.

La mayor cuota de migrantes provienen de sudeste de Asia, especialmente de China, Filipinas, y países latinoamericanos como México, Cuba, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Haití. Es muy seguro que los flujos migratorios no se detendrán, mientras la brecha entre el bienestar, la pobreza y el hambre, siga aumentando, no importará la magnitud de los riesgos, si se trata de cruzar las murallas “invisibles” de las fronteras.

Concluyendo. La migración se ha convertido en una maldita bendición, para los países pobres. Mientras los países desarrollados, dedican mucha atención a las movimientos internacionales de personas; se pasa desapercibido, que los movimientos poblacionales al interior de los países son muy grandes, y que las migraciones es un fenómeno que se desarrolla entre PED. Solamente en China se habla de una población flotante (“floating population”) que supera los 100 millones de personas. Equivalente al movimiento de personas entre los Estados a nivel mundial. Es claro que las estadísticas no son homogéneas, las cifras difieren y los datos son incompletos al interior de los países.

El autor es economista  

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