Israel Benavides [email protected]
Carlos Marx (1818-1883), fue simultáneamente filósofo, economista, historiador y político profesional, él fundó una escuela de pensamiento económico que consideraba que el desarrollo económico jugaba un rol fundamental en el desarrollo político e ideológico de la sociedad.
Según Marx el sistema capitalista estaba “condenado a la muerte”, víctima de una serie de contradicciones intrínsecas de carácter antagónico que el mismo sistema no podía resolver, esta teoría la desarrolló en su gran obra maestra El Capital (1867).
El corazón de la teoría económica marxista fue el análisis del valor , según esta teoría todo nuevo valor es creado en la sociedad por el trabajo, al mismo tiempo la misma fuerza de trabajo es una mercancía sujeta de compra y venta en el mercado. No obstante esta mercancía tiene una cualidad que la diferencia de las demás mercancías y es la capacidad de crear valores superiores al que ella misma posee. La diferencia entre estos dos valores (el valor del nuevo producto creado menos el valor de la mercancía-fuerza de trabajo), Marx la llamó plusvalía.
El estudio de la teoría del valor fue al mismo tiempo la base para el análisis de la explotación del trabajo asalariado y premisa necesaria para el pronóstico marxista sobre el futuro “fatal” del sistema capitalista. La competencia obliga a los capitalistas a racionalizar la producción y sustituir la fuerza de trabajo por las máquinas, estas decisiones que tienen como objetivo el incremento de la plusvalía introducen al capitalista en una tremenda contradicción, cuando la magnitud del trabajo vivo (la fuerza de trabajo), disminuye dentro del conjunto de todo el capital invertido se reduce la norma de ganancia porque la teoría del valor plantea que la producción de nuevos valores (mercancías), es resultado del trabajo vivo (la fuerza de trabajo) y no del trabajo pretérito (trabajo muerto).
Para resolver el problema de la reducción de la plusvalía el capitalista toma la decisión de reducir los salarios de los trabajadores, creándose una brecha abismal entre el producto necesario y el producto adicional, lo cual sugiere que el trabajador no puede comprar con su salario el producto adicional esto condiciona las crisis de superproducción.
Como estas crisis son parte inseparable del sistema económico en el marco del sistema capitalista no tienen solución. Estas crisis se repetirán y repetirán de manera recurrente hasta que el sistema caiga como víctima de sus propias contradicciones internas.
El estudio marxista tuvo gran importancia para todos los socialistas del mundo de diferentes generaciones, se constituyó en la doctrina científica que garantizaba la emancipación de los pobres y explotados, Marx era considerado el máximo líder del proletariado internacional. Sin embargo fue poco lo que escribió acerca de cómo iba a funcionar el sistema socialista. Es de suponer por supuesto, que fue partidario de una economía regulada que evitara el caos y la anarquía del sistema de libre mercado.
Cabe señalar que a pesar de que Marx fue un científico social de estatura planetaria la mayor parte de su vida la pasó en la extrema pobreza, sin ninguna posición académica y muchas veces perseguido por la policía política, sólo su amigo y colaborador Federico Engels a cuenta de la fábrica de materiales pudo ayudar a Marx y su familia. Marx murió a la edad de 65 años, dejó escrito los borradores del segundo y tercer tomo de su obra “El capital”, las que fueron revisadas, adaptadas y publicadas por su entrañable amigo y colaborador Federico Engels.
La teoría marxista ganó muchos detractores en el mundo, hoy por hoy es considerada como una doctrina anacrónica inclusive por aquéllos que un día se consideraron “marxistas”, el término socialismo es considerado como una “peste” de la que hay que desprenderse para poder ser aceptado en un mundo donde la competencia y la desigualdad constituyen los motores del sistema económico.
Algunos economistas consideran que la historia fue extremadamente cruel con Marx pues su diagnóstico sobre el futuro del capitalismo fue “equivocado” por el contrario el capitalismo “florece y evoluciona exitosamente” la caída del muro de Berlín y el posterior derrumbe del socialismo en la Unión Soviética sentaron las premisas para que un oscuro burócrata norteamericano llamado Francis Fucuyama declarara “el fin de la historia y el advenimiento de mil años de neoliberalismo triunfante”.
LA VIGENCIA
La teoría económica y filosófica marxista es un aporte sustancial al pensamiento económico y filosófico universal, es un método de análisis científico que pone en perspectiva la naturaleza dialéctica de los fenómenos naturales y sociales. La grandeza de Marx es incuestionable, él descubrió las leyes que rigen la producción capitalista, quizás es el único economista a parte de Keynes que desarrolló con propiedad la teoría del equilibrio macroeconómico general y las teorías sobre las crisis económicas del sistema de mercado.
El estudio marxista sobre la contradicción entre el trabajo y el capital hoy tiene más valor que nunca, ello se pone de manifiesto en los desequilibrios horrorosos que existen en los niveles de desarrollo de los países y la inequidad en la distribución de la riqueza dentro de los países, el sistema neoliberal ha creado un mundo de ganadores y perdedores la producción y los adelantos científico técnicos se han multiplicado, surgió la economía digital pero todo este progreso maravilloso no ha resuelto los problemas del 80 por ciento de la población del mundo.
Y aquí es donde vale la pena reflexionar sobre la vigencia del marxismo, Marx calificó al sistema de mercado como un “sistema de producción para la ganancia”, y cuya expresión más nefasta es la desigualdad. Fredrik Von Hayek, economista austriaco, decía que el “motor del sistema capitalista es la desigualdad”, ambos economistas coinciden sobre este tema, siendo para Marx la desigualdad el efecto de un sistema de relaciones de producción sustentado en la explotación del trabajo por el capital; en tanto que para Hayek, la desigualdad, es producto de un proceso condicionado por las leyes de la naturaleza.
Han pasado 136 años después que Marx escribió el primer tomo de “El capital”, era entonces el capitalismo de la libre competencia; el progreso tecnológico en este período ha sido impresionante; los procesos de producción son cualitativamente nuevos; la explotación de la fuerza de trabajo ha sido sustituida por formas de explotación mucho más sofisticadas; la producción se ha multiplicado; los procesos de gestión y toma de decisiones están basados en la información; el capitalismo ha mostrado una enorme capacidad para evolucionar, no obstante el desempleo crónico, la extrema pobreza y la multiplicación del ejercito de desempleados son una manifestación de que en términos de equidad el sistema es el mismo de hace 136 años.
Han aparecido dentro del sistema nuevas contradicciones que se ponen de relieve a través de la resistencia del capital transnacional en invertir en el medio ambiente porque lo consideran un costo que reduce la plusvalía pero, a su vez, esta resistencia pone en peligro la existencia de las mismas transnacionales.
Ante este escenario nos preguntamos ¿realmente el pronóstico marxista fue errado? con cierto nivel de abstracción que separe mentalmente al mundo subdesarrollado y se considere al mundo capitalista únicamente como el centro a saber: Estados Unidos, Europa occidental y Japón diríamos que el “capitalismo marcha bien”, esto metodológicamente es correcto , pero una vez que observamos la realidad objetiva del sistema visto desde una dimensión global podemos decir que el sistema sufre una crisis generalizada sustentado en sus propias contradicciones que han cambiado de forma, pero en esencia siguen siendo las mismas.
El autor es director de la Escuela de Comercio Exterior, Economía y Marketing de la UCC.