Róger Fischer S.
Qué alegría más alegre decía Armando Benard, conocido pediatra granadino que hoy recluido en su casa solariega es un buen amigo a quien se recuerda con cariño. En este país de Ripley todo lo tomamos en son de broma a pesar de las calamidades que hemos sufrido, con más plagas que las de Egipto y más ladrones que Alí Baba. Los restaurantes están llenos de comensales y las cantinas de los amantes de Baco. También nuestro país en crisis, celebra cuanta fiesta patronal y matronal se pueden imaginar. Los días de asueto se cargan a vacaciones y así festejamos todo el año. Rompemos con los Reyes Magos y seguimos de frente por todo el calendario hasta cerrar exitosamente con las fiestas de la Purísima, Navidad y fin de año, para iniciar de nuevo en el festivo cartel de nuestra vida. Cómo no va a ser alegre este país qué puede recibir la condonación de una apabullante deuda externa y sin embargo, algunos políticos por razones egoístas, están haciendo lo posible para que Nicaragua no llegue al punto de culminación del HIPC. Con esa actitud irreflexiva y antipatriótica, no sólo perderíamos los beneficios de 1,800 millones de dólares en ayuda externa en los próximos dos años y medio, sino que tendríamos que cargar sobre nuestras espaldas 6,500 millones de dólares que es el valor de la deuda.
Vivimos a 40 años de distancia de la vecina del Sur y a 30 anualidades de la vecina norteña. Tenemos grandes problemas de nutrición, salud, abasto en las medicinas y trabajo, pero es mejor… ¡Qué viva la Pepa! Muchos niños y jóvenes nicaragüenses no pueden asistir a las escuelas, existen áreas consideradas como paupérrimas, así como municipios de pobreza evidente. Trágicamente nos atrincherarnos dentro de dos grandes partidos, cuyos líderes cabezas visibles, a pesar de haber conocido la pobreza, hoy atesoran propiedades y recursos que contrastan con la miseria de la población. La cosa no para allí, las coloridas piñatas y chanchullos, los consabidos bonos, las estafas en las quiebras de los bancos y la incapacidad de pago de algunos productores han elevado a cifras extraordinarias la deuda interna nacional.
Si Nicaragua apenas a cinco meses de entrar en la HIPC no logra ese status, este país no podrá ser viable y la fiesta aunque continúe va a convertirse en tristeza y desaliento como esas grandes “gomas” que se sufren después de una buena mona; por el contrario, si Nicaragua obtiene la tan cacareada y no honrosa categoría de país pobre, podremos recibir los apoyos indispensables para perfilar una nueva nación.
El Presidente actual ha logrado posicionar a Nicaragua como un país que se maneja honestamente y que lucha por erradicar la corrupción. Este gobierno a pesar de no tener el respaldo del partido que lo llevó a la Presidencia, está demostrando que hay muchos liberales honestos y serios que trabajan por su Patria. Alguien me decía que las siglas PLC significan Partido Liberal de Corruptos. Sinceramente no creo que sea justo achacar ese cognomento a miles de personas honestas y decentes y a muchos líderes cuya trayectoria ha sido de trabajo y honradez.
El hecho de haber sido señalados algunos militantes, no es patrón para juzgar a todo un partido. Sin embargo, considero que tampoco el liberalismo es propiedad de unos cuantos y que más temprano que tarde las tenazas que lo encierran, tendrán que abrirse en su propio seno, o bien obligar a sus partidarios a integrarse al nuevo partido que se está conformando. Los liberales sabemos que la votación será decidida por la juventud nicaragüense. El perfil del votante es sumamente joven y el Partido Liberal tiene líderes y rostros atractivos para esa gran masa de votantes. Además que el voto se define por dos corrientes, el sandinismo ortodoxo y el antisandinismo que sigue siendo una mayoría en nuestro país. Debemos recordar que las elecciones recién pasadas se decidieron por el antisandinismo, lo que también entraña un voto no necesariamente liberal.
Es triste ver a diputados que padecen de amnea, durmiendo como lirones en el recinto de la Asamblea, o ausentes en sesiones tan importantes, como por ejemplo, cuando la Cancillería trató de explicar la posición de Nicaragua en la Corte de La Haya ante las absurdas pretensiones de Colombia. Para muchos es más importante manejar las cosas en forma de pachanga y decirle sargento y panciller al Ministro de Relaciones Exteriores.
Tenemos todo para hacer de Nicaragua un paraíso turístico, más no basta la belleza natural, nos hacen falta inversiones en infraestructura y quizás dentro de poco, iniciemos la soñada carretera costera del pacífico… pero la fiesta vuelve de nuevo, se roban impunemente pedazos de costa y hacen hoteluchos, las aguas negras de restaurantes y hoteles las echan sobre la Bahía de San Juan del Sur y contaminan a diario nuestros costas, ríos y lagunas.
Hemos vivido de espaldas a nuestros lagos ignorando su belleza y ventajas turísticas. Nuestras diversiones son muy primitivas, vamos al cine, al mar o a beber guaro, cuando tenemos tanto que disfrutar de nuestra naturaleza, cultura y belleza.
Recientemente el Presidente de la República sugirió una fórmula transparente para manejar la selección de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia. El Presidente dijo que se debería escoger a los más connotados y honestos profesionales del derecho, seleccionar sus nombres y depositarlos en una urna para que se sacara por sorteo el nombre de los abogados que integrarían el máximo tribunal de justicia. Inmediatamente vino la burla y la farándula y así empezaron a decir algunos diputados que era locura poner a un pajarito a escoger la suerte de los nuevos magistrados, como si ésta dependiera de un chocoyo pelón. Claro que lo transparente les molesta y estos señores quieren que sean las dos loras viejas, golilleras y mañosas que mangonean Nicaragua, las que escojan a sus incondicionales para una Corte Suprema a la medida de sus caprichos y conveniencias.
¡Qué alegría más alegre…!
El autor es publicista.