Erwin Aguilar Gá[email protected]
La vida moderna nos ha dado muchos beneficios y a su vez nos ha convertido en una sociedad llena de desperdicios. La industria produce enormes cantidades de productos y toneladas de basura. Algunos compuestos son biodegradables y otros no. Generamos tanta basura que la naturaleza no puede asimilarla. Los residuos son sólidos, líquidos y gaseosos y tienen tres orígenes: el hogar, la industria y los hospitales. A esto le agregamos el factor social y humano. En Nicaragua vemos basura en calles, esquinas, paradas de buses y taxis, carreteras o tiradas indiscriminadamente a ríos y lagunas. La falta de educación cívica es un agravante.
En cada ciudad o pueblo de Nicaragua existen lugares para tirar los desperdicios sin orden y control. Unos han sido bautizados con nombres que son sinónimos de pobreza, enfermedad, miseria, llanto, suciedad, (“La Chureca”) que contaminan las aguas subterráneas, las aguas superficiales, el aire y el suelo y causan enfermedades a la población que vive en las cercanías o a los que viven de los desperdicios mismos buscando algo que pueda tener valor económico. Son criaderos de ratas, moscas y otros vectores que usan los desperdicios como alimento convirtiéndolos en focos de infecciones y enfermedades. Tendremos generaciones con problemas de salud por la contaminación con metales pesados como el arsénico, mercurio, plomo, cadmio y níquel, además de compuestos altamente tóxicos que se tiran a los basureros.
Los métodos más usados son la mezcla, el reciclado y la incineración. El primero se ha usado en Nicaragua para abono de plantas. Es un método natural que usa el metabolismo de los microorganismos que degradan todos los compuestos biodegradables. Este método es la base de los rellenos sanitarios que consisten en enterrar la basura en sitios escogidos de gran extensión, cubriendo el fondo de la fosa con una lámina de plástico resistente para evitar que se filtren al subsuelo materiales que contaminen las aguas subterráneas, las cuales se controlan por medio de pozos además del monitoreo de la contaminación del aire. La basura se cubre con capas de tierra a medida que se va llenando para evitar los animales, la gente y los malos olores. Los rellenos sanitarios son fuentes de gas natural después de unos 20-30 años.
Sólo un porcentaje muy pequeño de los residuos se recicla. Muchos desperdicios demoran siglos en descomponerse. Los desechos orgánicos demoran de tres semanas a cuatro meses; el papel, 30 años; un envase de aluminio, 350 a 400 años; materiales de plástico, 500 años; mientras el vidrio no tiene un tiempo definido.
La incineración tiene sus conveniencias e inconveniencias y hay grupos en favor y grupos en contra. El material que se va a incinerar debe estar libre de sustancias inorgánicas. La meta de los incineradores modernos es destruir los contaminantes orgánicos y reducir el volumen de los desechos. La temperatura de estos altos hornos es de unos 1000° C. y es un sistema de combustión controlada para asegurar la mezcla de aire, temperatura y gases y evitar accidentes. Una combustión incompleta produce humo y contaminantes que son un problema de salud pública. Son costosos y se tiene que buscar un lugar para desechar las cenizas. Los incineradores deben ubicarse en lugares adecuados para reducir los costos del transporte de la basura. Deben diseñarse de tal forma para que sirvan a las futuras generaciones. El residuo puede también utilizarse como relleno para carreteras.
Los incineradores no destruyen el 100 por ciento de los desechos. Deben tener dispositivos computarizados para detectar los componentes de las emisiones. Generan sustancias tóxicas como la dioxina que es cancerinógena. Los metales pesados como el arsénico, cadmio, mercurio y plomo no se destruyen por la incineración y pasan al aire, luego se respiran y causan daño a los seres vivientes. El incinerador es un sistema cerrado de combustión controlada.
Si se usara el cráter de un volcán como incinerador, estaríamos frente a un problema muy serio, porque sería hacer algo en contra de la naturaleza misma que lo usa como escape de gases y lava que al cubrirlo con basura traería graves e ininmaginables consecuencias para el ambiente y lo seres vivientes, además de la contaminación de todos los sitios por donde transite la basura para llevar los desechos hasta el cráter y los peligros y riesgos para hacer entrar la basura dentro del mismo. Las fuerzas de la naturaleza tienen sus misiones bien definidas que el ser humano no puede controlar.
La solución para el problema estaría en el uso adecuado de los recursos humanos que se disponen, estudiar qué sistema se debe implementar, consultar con organismos e instituciones para la protección ambiental, aprender de las experiencias de otros países y tomar responsablemente la mejor solución. El problema de la basura es complejo y tiene características socio-cultural-económico. Todos los métodos son costosos pero es más caro no hacerlo.
El autor es director de investigación clínica, escuela de medicina, LSU, Nueva Orleáns y profesor visitante de epidemiología ambiental, escuela de medicina, UAM, Managua.