- Funcionaba con ayuda del
gobierno de Austria, pero
las autoridades nacionales no le brindaron atención
Walter TreminioCorresponsal La Prensa [email protected]
El Centro de Rehabilitación “Krautigny” ubicado al norte del Waspán, Río Coco, y que ofrecía terapia a centenares de jóvenes de la Región Autónoma Atlántico Norte, cerró por falta de presupuesto.
José Rosman Wilson que dirige la Comisión Antidrogas de Bilwi desde 1997 y que funciona con presupuesto de Austria, dijo a LA PRENSA que “ahí se atendía a los jóvenes adictos a la droga, era un lugar alejado en una montaña, donde el afectado recibía terapia y trabajaba en el campo para distraerse, sin embargo, no había especialista en sicología y el gobierno no le puso mente a este esfuerzo que para muchos padres de familia era un logro”, afirmó.
Agregó que la Fundación Wangki Luhpia era el patrocinador oficial del programa, que al cerrar también afectó el programa de rehabilitación.
GOBIERNOs REGIONAL Y CENTRAL NO AYUDAN
El coordinador de este programa, Eddy McDonald, considera que “es un fracaso que lamentamos todos, pero debe el gobierno regional o central preocuparse con programas de prevención, de terapia para que ayude a nuestra juventud, que cada día aumenta más los consumidores de drogas”.
El Centro de Rehabilitación Krautigny funcionó con personas que se interesaron por rescatar a la juventud costeña sumergida en las drogas.
“El futuro de la juventud es corto, nosotros impartimos charlas preventivas a los niños, niñas y jóvenes de los barrios de Bilwi, estamos seguros de que sólo así podemos ayudar a la nueva juventud a que no se meta en las drogas”, afirmó José Rosman, que junto a sus promotores impulsan actividades deportivas, baile, música y pintura.
COMISIÓN REGIONAL ANTIDROGAs NO FUNCIONA
La Ley 285 faculta la conformación de la Comisión Regional de Prevención Contra las Drogas, pero ésta sólo existe en papeles ya que en la práctica nunca se ha reunido, ni siquiera ha realizado alguna actividad de cara a prevenir a la juventud.
“De qué nos sirve que exista la famosa comisión, lo que queremos es que trabaje para que ayude a solventar la problemática en que viven los jóvenes de Bilwi y sus comunidades”, expresó el jefe policial, comisionado Gregorio Aburto.
Para Aburto, la juventud está naciendo con una nueva cultura. “Los padres inducen a sus hijos a crecer vendiendo drogas, y en pocos años estaremos frente a la problemática más grave que el país pueda enfrentar”, indicó Aburto.
COMUNITARIOS ENFRENTAN A LA POLICíA
El fenómeno no sólo se da en Bilwi, sino en las comunidades indígenas, donde el comisionado Aburto considera que las cosas son más relevantes. “Los comunitarios enfrentan a la Policía, protegen a los narcotraficantes, les brindan comodidades, identidades falsas para poder escaparse. ¿Puede la Policía con el raquítico presupuesto que tenemos enfrentar a los narcotraficantes?, difícilmente los resultados son positivos”, reflexionó Aburto.
“Extrañamente, los jueces liberan a los narcos; la Policía pone todas las pruebas y a los días los judiciales los liberan. ¿Se puede tener efectividad para contrarrestar el delito cuando el aparato judicial pone en libertad a gente sumamente peligrosa?”, se preguntó el comisionado Aburto.
“Los jueces no tienen excusas. Todos los casos de drogas que la Policía ha puesto en las manos del Juzgado de Distrito con las pruebas, fueron sobreseídos definitivamente”, afirmó categóricamente el jefe policial.
POLICÍAS CORRUPTOS LIBERADOS
Los ex agentes policiales Speramn Relizorio, Ulises Crawford, Florencio Martínez, Francisco Flores, Henry Wilson, Carlos Valle, Eloy Saballos, Eduardo Valverde y Constantino Flores, fueron dado de baja deshonrosa por comprobarse que estuvieron involucrado en asaltos a personas que vendían cocaína.
“Todos fueron puestos a la orden de los judiciales, pero al igual que los supuestos narcotraficantes, todos fueron sobreseídos definitivamente; hoy estos delincuentes gozan de plena libertad”, afirmó el comisionado Gregorio Aburto.
Los agentes involucrados operaban como banda armada, nada más que usando el uniforme de la Policía. Se enteraban del lugar donde haría operativos los agentes antidrogas y ellos se adelantaban y robaban a los compradores y vendedores de drogas. Los policías delincuentes robaron unos 300 mil córdobas, sin embargo, para los judiciales esto no fue prueba suficiente para condenarlos.