- Periodista radial, ex jurado de conciencia, sostiene que “en ocasiones se daban situaciones de esa naturaleza, de que llegaban abogados y le hacían señas a uno”
Mirna Velásquez Sevilla [email protected]
Relacionar la justicia y corrupción resulta contradictorio, inadmisible y reprochable. En teoría, éstos son dos extremos que difícilmente podrían equipararse. La práctica, sin embargo, refleja lo contrario.
Cristóbal Berríos, periodista radial y jurado de conciencia durante diez años, recorrió un largo trecho en este tema y vivió situaciones donde estaba en juego la ética.
“En los diez años de experiencia, dos personas se me acercaron ofreciéndome dinero, pero da la casualidad que siempre estuvo otro miembro de jurado cerca, por lo tanto yo no podía ni era mi intención tampoco decirle si o no”, cuenta Berríos.
La escasez ética, la crisis económica, el desempleo, el analfabetismo, son apenas algunos de los puntos que fomentan la corrupción en los jurados.
“En algunas ocasiones se daban situaciones de esa naturaleza, de que llegaban abogados y le hacían señas a uno. Pero uno trata por todos los medios posibles de no ser recusado. Los jurados son recusados cuando miran u observan una seña, algunos actos que no están acordes a lo que dice el reglamento de jurados, pero siempre es notorio”, continúa el periodista.
“Incluso en el jurado de Tirso (Moreno) yo observé personalmente cuando una de las miembros del jurado, una señora morenita de anteojos le hizo una señal directa al abogado de Tirso Moreno, le hizo señas y después de la deliberación, también se notó una seña como de alegría que le estaba haciendo al doctor Javier Lacayo (abogado defensor), como diciéndole que estaba satisfecha con el resultado y que era favorable a él”, comentó.
Vale recordar que Tirso Moreno, fue declarado inocente de los cargos en su contra por haber secuestrado a mano armada a varios periodistas y personal del área de Redacción del diario LA PRENSA. Expertos penalistas consideraron este hecho como inaceptable.
Berríos sostiene que uno de los problemas que percibió en su experiencia, es el desconocimiento de las leyes por parte de los miembros de los jurados de conciencia.
JUEZ JURADO INCIDE EN EL VEREDICTO
Aunque existe un precepto que obliga a cada ciudadano a conocer las leyes, en realidad, la gran mayoría desconoce su contenido o lo conocen someramente. Berríos cree que el 90 por ciento de los miembros de jurados desconocen totalmente las leyes, y ante la emisión de un veredicto, quien tiene el mayor peso en la decisión es el juez que ha sido designado para formar parte del tribunal, según establece el sistema penal anterior.
“A la hora de tener un resultado lleva la iniciativa de manera directa el judicial que es impuesto por el juez que lleva la causa, porque él lo que da son explicaciones jurídicas alrededor del expediente que están viendo, y las explicaciones jurídicas no son entendibles para los miembros de jurados y al no entenderlo, lógicamente que el miembro de jurado que desconoce el procedimiento legal se va por la orientación o la línea que le tira o que dirige el presidente del tribunal de jurado”, comentó Berríos.
Y es que el sistema de jurado utilizado desde vieja data en Nicaragua es bastante atacable en todo su rigor. Por ejemplo, en la gran mayoría de los casos los miembros se conocen entre sí, pues siempre participan las mismas personas.