Carlos A. Miranda
Quiero hacer referencia al Editorial “Juicio al Jurado” delnueve del mes en curso. Dicho editorial resulta ser a todas luces un insulto para los ciudadanos que de manera abnegada integran día a día los jurados de conciencia al tildarlos de partidistas, ignorantes, corruptos e injustos.
Es necesario aclarar que la escogencia de jurados está desligada de partidismos. Lo único que hacen jueces y concejales es presentar listas de candidatos que luego se eligen a través de una tómbola. Es decir que esto no es una escogencia de dedo, sino el resultado de un sorteo o rifa el que aleatoriamente arroja los nombres de los futuros jurados de conciencia.
Como co-autor del primer sistema computarizado de elección de jurados, fui partícipe de este evento por cuatro años consecutivos. Dicho evento siempre recibió plena cobertura periodística incluyendo la de vuestro Diario. De ahí que resulta extraño leer este tipo de comentarios dado que se conoce muy bien el procedimiento.
El término de conciencia implica que la decisión de inocencia o culpabilidad del acusado se basa en la íntima convicción de cada uno de los ciudadanos que lo integran. Por tanto, no se necesita expertos en derecho para ese fin. De hecho, eso no sucede en ninguna parte del mundo donde funciona este sistema ya que por lo general los miembros de jurados son escogidos de entre la ciudadanía en general (padrón electoral), modelo al que apunta nuestro nuevo Código Penal.
La población en general y en especial los miembros de jurados actuales y pasados merecen una disculpa por la forma peyorativa en que se les ha hecho referencia.
Nota del Editor
Los resultados son los que cuentan. En todas partes del mundo donde todavía hay tribunales de jurados se les está cuestionando básicamente por las mismas razones que aquí. Reiteramos lo dicho en el Editorial del nueve de mayo de que deberían desaparecer o ser reformados de manera apropiada.