Sapjha Hamad*[email protected]
En Nicaragua no existe formalmente una ley que institucionalice la carrera penitenciaria, como hay en el resto de los países de Latinoamérica. Todo se ha regido por medio de normativas internas y reglamentos que si bien es cierto no es lo ideal, hay en Nicaragua un Sistema Penitenciario eficiente, sin hechos sangrientos que lamentar como los ocurridos recientemente en Honduras, donde a pesar que cuenta con una ley moderna, se producen constantemente sucesos violentos.
Una ley para el Sistema Penitenciario Nacional se hace necesaria porque vendría a fortalecer el Estado de Derecho, eliminando las discrecionalidades de los funcionarios y ofreciendo indicadores claros de cómo debe ser el proceso de custodia, control y rehabilitación de los privados de libertad, siendo su naturaleza jurídica de carácter humano y en ningún momento represivo.
Esta ley fortalecerá la institucionalidad, considerando que el Sistema Penitenciario Nacional es un organismo del Ministerio de Gobernación, institución que tiene que ver con la gobernabilidad y seguridad de los ciudadanos. Igualmente permitirá establecer reglas claras y precisas acerca de los derechos y deberes de los internos, su reeducación y rehabilitación, con el objeto de lograr una eficaz reinserción a la sociedad civil.
Al Poder Judicial le facilitará, a través de las normas, conocer sus funciones cuando los internos son llevados a los juzgados, visitas al forense, visitas familiares, permisos, etc.
No se debe dejar a un lado el componente humano de quienes dirigen el SPN, los cuales tienen una vocación de servicio, profesionales en su mayoría, quienes ejercen un apostolado público ya que tratan con personas que han infringido la ley, siendo compasivos y firmes a la vez, pero que necesitan los instrumentos necesarios para hacer cumplir la ley.
Este proyecto que actualmente se encuentra en la Comisión de Defensa y Gobernación del Parlamento, incluye también todo lo relacionado con la legalización de los talleres que manejan los privados de libertad (prefabricados, calzado industrial, placas, etc.) cuyas características están bien definidas en cuanto al desarrollo y fortalecimiento de habilidades.
Los internos, dentro del régimen laboral ganan su propio dinero, mejoran sus condiciones carcelarias y sobre todo disponen de un fondo de ahorro una vez que salen libres. De igual manera, parte de estos ingresos se reinvierten en la compra de materia prima para así recapitalizar las empresas.
Hoy en día el nuevo rostro del Sistema Penitenciario es tratar, en la medida de lo posible, de llevar algunas condiciones a las cárceles, porque si bien es cierto, es suficiente castigo la privación de libertad, estas personas no dejan de ser seres humanos y hay que tratarlos como tales y darles una segunda oportunidad.
* La autora es directora de Comunicación del Ministerio de Gobernación