Julio Moya, con su familia, al formar parte de los miembros del Salón de la Fama.

Y la historia lo absolvió

Julio Moya ocupó el puesto que merecía Wilder Pérez [email protected] El día que ingresó al Salón de la Fama, Julio Moya, el mejor lanzador amateur que ha producido Nicaragua, se apareció como quien llega a una casa comprada que no le querían entregar. Parecía decir “esto siempre fue mío”. Con diez marcas nacionales de pitcheo […]

  • Julio Moya ocupó el puesto que merecía

Wilder Pérez [email protected]

El día que ingresó al Salón de la Fama, Julio Moya, el mejor lanzador amateur que ha producido Nicaragua, se apareció como quien llega a una casa comprada que no le querían entregar. Parecía decir “esto siempre fue mío”.

Con diez marcas nacionales de pitcheo que llevan su nombre, y una mala fama de indisciplina, que le evitó entrar mucho antes al Salón, llegó con una mirada cínica, pero respaldada por sus hazañas, al igual que sus respuestas: “Como dice Fidel Castro, la historia me absolverá, y aquí estoy”, fue lo primero que dijo.

— ¿Cómo se siente?

Hermano, de la alegría, hasta estoy helado. Es una emoción tan grande que jamás la había sentido, aparte de cuando le gané a Japón la primera vez.

— ¿Pensó que llegaría?

Claro que sí, la historia está escrita, no se puede borrar, está en el corazón de ustedes, en la mente de los nicaragüenses, eso no lo puede borrar nadie ni se va a encontrar a la vuelta de una esquina. Hay peloteros disciplinados, pero no están aquí, porque no hicieron mis números.

— ¿Vale la pena?

Si vos hiciste méritos, vale la pena, pero sin méritos, si me llaman, no me lo merezco. Mis números están escritos, no se borrarán jamás, merezco estar aquí.

— ¿Cómo recuerda su carrera?

Muy buena, creo que ha sido la mejor de este país como lanzador ¿ya no sabe?… He sido controversial, he sabido asimilar los momentos malos en la vida, como en el caso de la muerte de mis hijos, le doy gracias a Dios que la crónica deportiva se acordó de Julio Moya, no así las autoridades deportivas.

— ¿Sobre jugar supuestamente tomado?

Nadie puede combinar el alcohol con el deporte, aquí se hablaba mucho de mi alcoholismo, pero lo que pasa es que como Julio Moya es una persona muy reconocida en este país, puede meterse en un restaurante, anda con cinco amigos que salen borrachos, y aunque Julio salga bueno y sano, dicen: “Julio Moya salió borracho”, porque a él es que conocen.

— ¿No es cierto que incluso en giras internacionales lanzaba tomado?

No solamente yo, porque en las selecciones nacionales hay sus momentos en que uno tiene sus alegrías, esas alegrías, toditos nos echábamos nuestros tragos.

— ¿A usted le pasaba lo mismo que a Rubén Darío, que se “inspiraba” mejor con el licor?

Yo no sé, soy naturalista, cuando yo tomaba fui el mejor pitcher de donde yo me crié. Ya lo traía en la sangre ese amor al béisbol y a llegar a ser grande.

— ¿Con licor o sin licor?

Pues a sí, aquí me mirás bien vos, tranquilamente, y no como ustedes piensan.

— ¿Cómo le gustaría ser recordado?

A como quiera el público. Los números están escritos, me voy a morir, y tus hijos, tus nietos, me van a recordar.

— ¿Borraría algo de su pasado?

Cómo voy a borrar lo que viví, no puedo borrar lo que hice de mi vida, lo que hice lo hice consciente.  

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