- Estados Unidos lanza propuesta
al Consejo de Seguridad de la
ONU que abre las puertas de la
reconstrucción del país árabe - Mixto balance de la ocupación, al cumplirse hoy un mes de la caída del régimen de Saddam Hussein
AGENCIAS
NACIONES UNIDAS y BAGDAD.- Estados Unidos propuso el jueves el levantamiento de las sanciones de las Naciones Unidas contra Irak, excepto el embargo de armas, sin condicionarlo a una nueva inspección del organismo mundial en el país árabe.
El proyecto de resolución de ocho páginas, que Estados Unidos hizo circular entre algunos miembros del Consejo de Seguridad y del cual Reuters obtuvo una copia, plantea permitir a Irak la venta de petróleo y que los ingresos se depositen en un “Fondo de Asistencia Iraquí” con fines humanitarios y de reconstrucción.
La nueva institución tendría un consejo asesor que incluiría a representantes de la ONU, del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial, pero las decisiones sobre dónde gastar el dinero serían tomadas por Estados Unidos y Gran Bretaña en consulta con una autoridad interina iraquí.
El proyecto no incluye el retorno de los inspectores de armas de la ONU para verificar si Irak ya no tiene armas de exterminio, condición especificada en algunas de las 16 resoluciones previas de las Naciones Unidas sobre Irak y que algunos miembros del Consejo de Seguridad demandan ahora que figure de nuevo.
El embajador estadounidense ante la ONU, John Negroponte, quien habló con miembros del Consejo, dijo que el gobierno del presidente George W. Bush no ve “ningún papel para (los inspectores de) las Naciones Unidas en el futuro previsible».
A UN MES DE LA CAíDA DE SADDAM: BALANCE
Un mes después de que Estados Unidos derrocara a Saddam Hussein y tomara el control de Irak, sus esfuerzos para reconstruir el país provocan una mezcla de crítica y aprobación entre expertos en política exterior.
Las principales críticas apuntan a la incapacidad de las autoridades de la ocupación para impedir los saqueos que causaron daños por miles de millones de dólares en la infraestructura iraquí, en equipos y propiedades, ante una falta de ley y orden en muchas ciudades y pueblos de Irak que todavía persiste.
“El mes pasado ha sido catastrófico en lo que respecta a construir un nuevo gobierno iraquí”, dijo Peter Galbraith, un ex embajador de Estados Unidos en Croacia, quien retornó recientemente de una visita de tres semanas a Irak.
“La autoridad de la fuerza de ocupación de Estados Unidos fue disminuida por la orgía de saqueos y destrucción”, añadió Galbraith en una declaración en Washington.
El nueve de mayo se cumple un mes desde que marines estadounidenses y un grupo de jubilosos iraquíes derribaran una enorme estatua de Hussein en el centro de Bagdad, episodio que marcó el fin de la guerra.
En este mes, Estados Unidos ha logrado algunos avances en promover la formación de una nueva autoridad política iraquí, pero aún no ha logrado restablecer servicios básicos como electricidad y agua potable.
Pero tampoco se han hecho realidad aterradores pronósticos, como el estallido de una ola de asesinatos de aliados y ex funcionarios del gobierno de Hussein, mientras la industria petrolera, que casi no sufrió daños durante la guerra, está comenzando a reorganizarse.
CIVILES SIEMPRE SON PERJUDICADOS
“Típicamente, la condición de los civiles se deteriora al final de una guerra”, dijo Patrick Clawson, del Instituto de Política del Cercano Oriente, con sede en Washington.
“Ocurrió en Alemania y Japón en 1945 en una escala mucho peor y lo que está sucediendo ahora en Irak no debería impedirnos ver el hecho de que los esfuerzos para construir una nueva autoridad están yendo más rápido de lo esperado”, sostuvo.
Esta semana, el presidente George W. Bush designó al ex funcionario del Departamento de Estado, L. Paul Bremer, para encabezar el esfuerzo de reconstrucción en reemplazo del general retirado Jay Garner, lo que da a la ocupación una apariencia más civil.
Funcionarios estadounidenses dijeron que estaban sorprendidos por la rapidez con que cayó el gobierno de Saddam Hussein y señalaron que esto no dio tiempo a prepararse para muchos de los desafíos que surgieron, especialmente los saqueos.
Un mes después de la caída de Hussein, la presencia militar estadounidense es visible en las calles, pero las autoridades de la ocupación no han encontrado una forma eficaz de comunicarse con el pueblo iraquí por la televisión o la radio.
CHIÍTAS SORPRENDIERON
Un acontecimiento sorprendente fue la aparición de organizaciones islámicas chiítas que llenaron el vacío de poder en el sur de Irak. Algunos expertos creen que el crecimiento de esos grupos, si no es controlado, provocará problemas.
“Mientras más aumente el poder de las milicias chiítas, será más difícil para cualquier gobierno central de Irak operar efectivamente», advirtió Robert Pape, analista político de la Universidad de Chicago.
El próximo mes tienen que lograr que funcione alguna clase de administración iraquí, que comience a retomar alguna autoridad y atienda la provisión de agua y electricidad y el flujo de petróleo», dijo Thomas Carothers, del Centro para la Paz Internacional de Washington.
SADDAM SERÍA JUZGADO
El líder iraquí Saddam Hussein y sus principales colaboradores serán sometidos a juicio en un tribunal iraquí si son capturados, indicó el principal asesor estadounidense del Ministerio de Justicia iraquí. La cuestión de la manera y el lugar donde se juzgue a Saddam será un asunto explosivo en Irak, donde el derrocado dictador es visto con terror. Las opciones para llevar a juicio al ex líder iraquí podrían incluir un tribunal internacional, un proceso en Estados Unidos o en las cortes de Irak.
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