Freddy Potoy Rosales [email protected]
BLUEFIELDS, RAAS.- Es criolla. Alta, delgada, refleja tener un carácter dominante, habla rápido, las facciones de su rostro parecen inalterables. Tiene una mirada fuerte. Mary Ann Simmons Woo, de 31 años, dirige el “Horatio Hodgson High School”, con mano dura, pero a la vez con mucha nobleza en su corazón, para tratar de mantener a sus alumnos alejados del cáncer de las drogas.
Simmons es licenciada en Hotelería y Turismo, también estudió Computación. El colegio que ella dirige tiene 224 alumnos y está ubicado a orillas de El Gueto, en el barrio Beholdeen, conocido como el más peligroso por su actividad de consumo y expendio de drogas.
“En nuestro centro, una buena parte de los alumnos tienen padres que son expendedores, y en algunos colegios les cierran las puertas a estos alumnos; entonces, el ‘Horatio Hodgson’ nace con el objetivo de rescatar a esos niños que son hijos de la droga, para poder salir adelante”, comenzó a relatar a Simmons.
El 95 por ciento de los alumnos del “Horatio Hodgson” son autóctonos. Simmons recordó que comenzaron en 1996 con este colegio para rescatar a la comunidad y darle a los niños el privilegio de asistir a la escuela. “Es para que se pueda ver que dentro de esa casa (la de un niño cuyo padre es expendedor de droga), donde hay una familia malformada, también hay una buena semilla que puede dar un buen fruto”, destacó la educadora.
COLEGIO RODEADO DE DROGA
En este colegio rodeado de expendios de droga, los maestros enseñan los Fundamentos de la Autonomía, hacen énfasis en el respeto a su cultura, buscan cómo rescatar su identidad y darle solución a los problemas de la comunidad negra.
“Le hacemos ver a la gente que no porque estamos invadidos por lo que es la contaminación de la delincuencia y la droga, no hay gente buena. Hay muchos padres que venden droga, que vienen al colegio y a veces le dicen a uno: ‘Yo no quiero eso para mi hijo, quiero algo mejor para ellos’, y vienen y nos apoyan”, precisó Simmons, quien antes de la entrevista pidió unos minutos para conversar en privado con dos estudiantes.
Se ve que Simmons es una maestra celosa con la seguridad de sus alumnos. Ella se siente como una segunda madre de los estudiantes, quienes la respetan mucho por el carácter fuerte que tiene.
LOS TRATA COMO HOMBRES Y MUJERES
“Si ustedes son hombres, entonces se les va a tratar como se trata a los hombres, si son mujeres se les va a tratar como se trata a las mujeres”, son algunas de las advertencias que hace Simmons a sus alumnos cuando éstos quieren desviarse tan solo un poquito de la línea que ella ha trazado.
La profesora Simmons parece hacer más con su autoridad que los funcionarios de las instituciones que conforman el Consejo Nacional de Lucha Contra las Drogas en cada uno de los departamentos del país. En Bluefields las comisiones conformadas para luchar contra las drogas no funcionan, no hay centros de rehabilitación ni alguien que haga un trabajo ejemplar.
“Por eso es que el ‘Horatio Hodgson’ se crea y se queda en este hoyito, muchas veces nos han ofrecido otras instalaciones, no podemos salir de este hoyo contaminado. La directora anterior y fundadora del centro, Angélica Brown, decía: ‘Nosotros no podemos irnos de aquí porque ese es el objetivo, quedarnos para conocer y saber qué tipo de alumnos tenemos y así poder lidiar con ellos’”, recordó la directora del colegio.
TRABaJANDO SIN AYUDA
En este momento, este colegio el único apoyo que recibe es del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECD), institución que asume el pago de los salarios de algunos profesores, sin embargo, sobrevive con el poco ingreso de la colegiatura. Cada alumno paga 80 córdobas mensual.
Cuando fue fundado el ‘Horatio Hodgson’, el gobierno regional lo apoyaba bastante, pero “con el tiempo, poco a poco, comenzó a darnos las espaldas”, dijo Simmons.
Simmons creció en El Gueto, y a veces cuando mira a sus contemporáneos sumergidos en el mundo de las drogas, siente mucha pena, pero “no tengo nada bueno ni malo que decirles, me parece que todos crecimos bajo el mismo patrón, entonces como que dan lástima, no encuentro la palabra precisa…”
LA AUTOESTIMA
“Estamos siempre hablándoles, siempre buscamos palabras bonitas, de amor, de cariño: mi hijo, mi niño venga para acá, para que ellos aprendan a quererse, decirles que son lindos, que son hermosos para que aprendan a amarse y valorarse como personas y tener esa autoestima. Trabajamos bastante en eso, porque es uno de los principales objetivos de nosotros; el niño que vive en la droga debe tener autoestima para poder salir adelante, si no tiene autoestima, se dejará ir por lo primero que le pase”, dijo Mary Ann Simmons Woo, directora del Horatio Hodgson High School.
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