Después de la caída de satán…

Ernesto J. Marín

Hacemos uso del epitome demoníaco adecuado para Saddam Hussein, que la opinión mundial satanizó en todos los idiomas.

Las noticias son violentamente variadas que el mercado bursátil, de Wall Street o Dow Jones, también promedio industrial, después del triunfo de Estados Unidos se puede estar acercando al “top”, aunque el día siguiente vuelva a nivelarse, o peor, a hundirse. En otras palabras nada puede producirse con seguridad en la finanzas porque pudiera ocurrir todo lo contrario en las próximas horas. Para adornar un poco con el humor anglosajón, una revista americana cita lo siguiente:

Uno sabe que el mundo se está volviendo loco cuando se lee que el mejor rapero es un blanco, el mejor jugador de golf un negro, Suiza país mediterráneo sin costas, gana la Copa América, Francia acusa de arrogancia a Estados Unidos, y Alemania no quiere ir a una guerra.

Después de la caída de Bagdad y de las principales ciudades del país, como Basora, la segunda de Irak, Tikris, a noventa millas al norte de Bagdad, ciudad natal de Saddam de gran simbolismo en el régimen, sólo quedan pequeños bolsones que el ejército se está ocupando de eliminar para proclamar dentro de poco tiempo la terminación del conflicto y el triunfo definitivo de la famosa coalición. Ya aparecerán los intereses económicos enormes para la reconstrucción y las decenas de miles de millones de dólares en nuevas inversiones. Las veneradas Naciones Unidas se encargarán de la repartición de alimentos y medicinas. Pero Estados Unidos con Inglaterra y España serán quienes determinarán las cuotas o los paquetes económicos que le correspondan al papel que hará cada país. Será el líder Chalabia presidente del partido Congreso Nacional de Irak, quien organizará la futura burocracia del nuevo país contando con las simpatías del Departamento de Estado.

Mesopotamia significa región o lugar entre los ríos, el Éufrates y el Tigris, hogar del hombre prehistórico y cuna de la civilización junto con Babel, Babilonia y Ur, regiones que ya existían antes de Roma y ocho mil años antes del nacimiento de Cristo.

Saddam, sus dos hijos y los personajes más cercanos al déspota no han sido capturados todavía. Aunque las siempre presentes turbas que no respetan geografía ni barrera idiomáticas invadieron y destruyeron el Museo Nacional, robaron los tesoros, bronces, mármoles y objetos de oro de las colecciones sumerias babilónicas y asirios. Según los entendidos las pérdidas son irreparables porque sería imposible recuperarlas en sus estados originales.

Sic Transit Gloria Mundi.

El autor es diplomático.  

Editorial
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