El canciller Norman Caldera acompañado de parte del equipo de abogados, ex cancilleres de la República y colaboradores en la parte histórica, oficializaron ayer la presentación de la Memoria en el caso con Colombia, en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores. (LA PRENSA/HERNÁNDEZ)

Nicaragua presentó su reclamo histórico ante La Haya

Colombia deberá responder a más tardar el 28 de junio Luis Felipe Palacios [email protected] El gobierno de Nicaragua presentó ayer ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, el documento Memoria que da continuidad a la solicitud de delimitación marítima con Colombia, el que, de acuerdo al canciller Norman Caldera, basa sus argumentos en […]

  • Colombia deberá responder a
    más tardar el 28 de junio

Luis Felipe Palacios [email protected]

El gobierno de Nicaragua presentó ayer ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, el documento Memoria que da continuidad a la solicitud de delimitación marítima con Colombia, el que, de acuerdo al canciller Norman Caldera, basa sus argumentos en dos “grandes columnas” –históricas y geográficas– que sostienen la razón nicaragüense.

Caldera explicó que en su escrito de solicitud, Nicaragua pidió a la Corte, declare su soberanía sobre el Archipiélago San Andrés y Providencia, y además sobre los Cayos Roncador, Quitasueño, Serrana y otros, así como declare su derecho sobre sus espacios marítimos en el Mar Caribe.

Indicó que el gobierno de Nicaragua basa sus peticiones y argumentos en los principios del Derecho Internacional relacionados con el moderno derecho del mar, que extendió de 12 millas a 200 millas las aguas territoriales, dentro de lo cual se encuentran San Andrés y Providencia, y los demás islotes.

Aseguró que Nicaragua también solicitó la anulación del Tratado Bárcenas-Meneses-Esguerra suscrito con Colombia en 1928, bajo el argumento que en esos años el país estaba intervenido militarmente por Estados Unidos.

“En este documento Nicaragua no sólo sustenta su posición sobre la nulidad e invalidez del tratado Bárcenas-Meneses-Esguerra de 1928, sino que pone de manifiesto la arbitraria e infundada pretensión colombiana de transformarlo, décadas después de su suscripción (1979), en un tratado de límites dirigidos a encerrar a Nicaragua al oeste del meridiano 82”, añadió.

Asimismo, Caldera dijo que “en esta Memoria, Nicaragua presenta su posición sobre el método a seguir para determinar el curso que debe llevar la frontera marítima única entre las áreas de la plataforma continental y la zona económica exclusiva, perteneciente respectivamente a Nicaragua y Colombia, de acuerdo a los principios de equidad y las circunstancias relevantes conocidas por el Derecho Internacional”.

“Con la presentación de esta Memoria, Nicaragua ha puesto su fe en la decisión de un Tribunal internacional en un tema que involucra espacios marítimos y recursos que son grandes e importantes para el futuro de la Nación. No lo estamos refiriendo únicamente a las islas y cayos involucrados, sino principalmente y de forma fundamental a los grandes espacios en juego de nuestra plataforma continental y zona económica exclusiva”, destacó.

Caldera vaticinó que los argumentos de la Memoria serán irrebatibles por Colombia en su Contramemoria, que debe presentar a más tardar el 28 de junio de 2004, porque a Nicaragua le asiste la historia, geografía y el Derecho Internacional.

“Nicaragua basa su Memoria en dos grandes vertientes del Derecho Internacional: la primera representada por la defensa que hizo José Andrés Urtecho, ex canciller Nicaragua, sobre los derechos históricos de Nicaragua; y por otro en el moderno Derecho del Mar, del que fue un bastión sumamente importante Luis Pasos Argüello”, agregó.

“Nicaragua logró detener con esfuerzo diplomático el candado por la parte de debajo de Costa Rica del tratado Fernández-Facio (Colombia-Costa Rica), y (también) logró que la Corte Centroamericana (de Justicia) le diera un golpe mortal al candado por la parte de arriba del tratado Ramírez-López (Colombia-Honduras)”, celebró el canciller Caldera.

UNA VÍA CIVILIZADA

El canciller Norman Caldera manifestó que Nicaragua recurrió al máximo Tribunal Internacional por ser el medio más idóneo previsto por el Derecho Internacional y aceptado por todos los Estados que integran la comunidad internacional, para poner fin a una controversia que ha durado “tantos años”.

“La presentación de esta Memoria reafirma el compromiso de Nicaragua con la búsqueda de una salida jurídica al diferendo con Colombia en el Mar Caribe, en el marco de los medios de solución pacífica que pone a nuestra disposición el Derecho Internacional para solucionar las diferencias o situaciones entre Estados”, señaló.

“Para Nicaragua ésta es la vía civilizada, jurídica y moralmente correcta. Cualquier otra acción sustentada en la fuerza, la violencia o la amenaza, es contraria al espíritu de confraternidad latinoamericano y constituiría una amenaza a la paz y un desafío al Derecho Internacional”, expresó.

Caldera añadió que “solamente quien carece de la razón acude al uso de la fuerza o a la amenaza del uso de la fuerza, para imponer su punto de vista”.

HORA DECISIVA

“Hoy es un día histórico para Nicaragua, que muchas generaciones y defensores de la soberanía e integridad territorial quisieron ver llegar. Tuvieron que transcurrir 75 años para que Nicaragua iniciara la reivindicación definitiva de sus derechos en el Caribe ante la Corte Interamericana de Justicia, que marcha la hora decisiva para recuperación de nuestros espacios marítimos”, manifestó ayer el canciller Norman Caldera.

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