EFE
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa pidió el sábado al presidente de Cuba, Fidel Castro, que tenga “un significativo gesto de clemencia” para los disidentes y expresó su “profundo dolor” por la condena a muerte de tres personas que secuestraron una balsa para intentar llegar a Estados Unidos.
La Santa Sede difundió una carta del cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano, a quien Juan Pablo II encargó que escriba a Castro para solicitarle gestos “que permitan un clima de distensión en beneficio del querido pueblo cubano”.
La carta, escrita en español, lleva la fecha del 13 de abril y en ella Sodano plantea al líder cubano la conveniencia de “una confrontación sincera y constructiva entre ciudadanos y autoridades civiles” para garantizar “la promoción de un Estado moderno y democrático en una Cuba cada vez más unida y fraterna”.
En la misiva encargada por el Papa, el secretario de Estado vaticano señala que Juan Pablo II “se ha sentido profundamente afligido al conocer las duras penas impuestas recientemente a numerosos ciudadanos cubanos, y, también, por algunas condenas a la pena capital”.
Estas últimas fueron ejecutadas el pasado 11 de abril a tres secuestradores de una lancha de pasajeros que intentaron llegar a Estados Unidos, medida justificada por Fidel Castro como un intento de frenar la ola de secuestros que se han registrado durante el último mes en la isla.
Sodano pide al presidente de Cuba que “tenga a bien considerar un significativo gesto de clemencia” hacia otros condenados por el Estado “con la seguridad de que dicho acto contribuiría a crear un clima de mayor distensión en beneficio del querido pueblo cubano”.
El cardenal aprovecha el mensaje para “renovar (a Castro) los sentimientos de mi más alta y distinguida consideración”.
La carta se ha difundido horas después que Fidel Castro compareciera en la televisión cubana para asegurar que “no habrá clemencia para los secuestradores” de aviones o embarcaciones, al tiempo que recordó que su país no se ha comprometido a mantener definitivamente la moratoria en la aplicación de la pena de muerte.
Juan Pablo II y Fidel Castro han tenido oportunidad de encontrarse personalmente, ya que el Pontífice visitó la isla en enero de 1998, mientras que el presidente de Cuba estuvo en el Vaticano en noviembre de 1996.