Ángela Saballos Vargas
El editorial de LA PRENSA ha sido siempre seguido de cerca por sus lectores como una manera de encontrar una brújula en torno a los acontecimientos nacionales. Es así de importante. Por tal razón, me parece que usar ese espacio para contestarle a personas a quienes la misma página editorial ha dado lugar para expresarse, es desperdiciar el poder de esta tribuna nacional del periódico en un dime-que-te-diré desconcertante (Vidaluz Meneses, Roberto Larios).
Si es que el editor considera necesario expresar su propia opinión, o la posición del Consejo Editorial, o la de la Junta Directiva, esto podría solucionarse con una nota referida a los contenidos que no le parecieron indicados.
De pronto siento que la página editorial de LA PRENSA da la oportunidad del debate y luego castiga a los ciudadanos por atreverse a debatir con otros. Que LA PRENSA se meta editorialmente a coger bandos, a aplastar personas, desdice, cuando perfectamente puede auspiciar que esta discusión sea la forma en que los nicaragüenses saldemos nuestras diferencias.
Pienso que David Hume (ex sub director de LA PRENSA) incorporó cierta distancia emocional en los distintos ámbitos del Diario que son muy convenientes para su imagen objetiva. No será propicio perderla.