Con gran sorpresa leí el lunes 21 abril el artículo sobre Byron Jerez, escrito por los periodistas Jorge Loáisiga y José Adán Silva y titulado “La caída del capo”, páginas 8B-9B, a la mitad de la quinta columna, el cual textualmente dice: “Cosas del destino: en la captura de Jerez el destino se encargó de jugarle algunas sorpresas. Avendaña su principal acusadora, fue la esposa de Alfredo (Popo) Chamorro, amigo personal, socio y mano derecha de Jerez en los negocios que ambos organizaron cuando vivían en Miami, Estados Unidos”.
Elevo mi más enérgica protesta por semejante infamia, por dicha publicación y por los periodistas que escribieron este artículo me siento ofendido. Quiero manifestar que nunca he sido amigo personal de Byron Jerez, jamás he sido su socio y mucho menos su mano derecha en negocios que él haya tenido, ni en Miami ni en Nicaragua, jamás organicé ningún negocio con él cuando vivía en Miami.
Esta publicación no contribuye en ninguna manera al prestigio y la credibilidad que LA PRENSA ha gozado en nuestra sociedad, sus periodistas deberían tener más cuidado al escribir sobre personas sin antes investigar cuidadosamente lo que pretenden aseverar.
La noticia expresa una supuesta relación de negocios con el procesado Byron Jerez, situación que al aseverar semejantes cosas de mí, me implica irresponsablemente en actividades ilícitas y perjudica mis relaciones profesionales y mi imagen como funcionario público.
Adolfo J. Chamorro César
Asesor del Ministro de Gobernación
Nota del redactor
En realidad, el señor Adolfo (Popo) Chamorro, no es amigo personal, socio, ni mano derecha de Jerez como lo dijimos erróneamente. El señor Chamorro sólo organizó la naviera Nicaragua Line Company, con sede en Miami, que pertenecía a los Jerez.