- Respeto a la vida desde antes del nacimiento, y no a la guerra, fueron los temas de la procesión. El Vía Crucis penitencial junta los sufrimientos de los creyentes, con los que padeció Cristo
Jehú Hernández [email protected]
Miles de católicos nicaragüenses y hasta creyentes de otros países de Centro América se desbordaron en manifestaciones de fe y tradicionalismo, el Viernes Santo en Managua, para recordar la pasión y muerte de Jesucristo.
Desde temprano se fueron congregando en las proximidades del Colegio Teresiano, en la Carretera a Masaya, de donde salió la procesión a las 8:00 de la mañana rumbo a la Catedral metropolitana.
Las imágenes de la Sangre de Cristo y la Santísima Virgen Dolorosa, fueron acompa-ñadas por miles de cristianos que agradecían por un milagro en sus vidas, pedían algún favor especial o, simplemente motivados por su fe, recordaban la amargura que vivió Jesús hace unos dos mil años.
“Revivir el gran acontecimiento de la pasión del Señor es meditar en el sufrimiento, porque a este Vía Crucis penitencial estamos llamados todos los católicos, a unir nuestros sufrimientos a los sufrimientos que padeció Cristo”, expresó el sacerdote Jesús Tenorio, párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia.
También dijo que el Vía Crucis demuestra que el pueblo nicaragüense es netamente religioso, que tiene su idiosincrasia, está lleno de una cultura propia y no necesita de otra cultura para vivir su devoción cristiana.
PAGANDO PROMESAS
Emocionados, padres y madres de familia acompañaban a niños, adolescentes, jóvenes y hasta personas mayores en el ofrecimiento de sacrificios como pago de promesas o solicitando algún favor al Salvador del mundo.
Niños y jóvenes recordaban la gesta de Jesucristo, vestidos con primorosos trajes color púrpura, cargando una cruz en sus hombros, una corona de espinas en su cabeza y abundante “sangre” en su frente y costado. En el trayecto, también destacaron muchos niños y niñas de diferentes edades vestidos de ángeles.
Entre los promesantes destacaron también los que con los ojos vendados caminaban hacia el frente, de espaldas y, en algunos casos, descalzos, entre otras formas de pagar penitencias.
POR LA PAZ Y LA VIDA
Como temas centrales del Vía Crucis, este año figuraron la condena al aborto, abogando por la vida desde el mismo momento de la concepción, y el no a la guerra.
“Por medio de este Vía Crucis penitencial estamos en la defensa de la vida, en el sentido de restaurar a aquellas personas que han cometido el pecado del aborto. Estamos reparando ese pecado que se ha cometido cuando un médico provoca un aborto, porque es un asesinato. La madre debe respetar la vida de su hijo y el médico y la enfermera que participan también son cómplices”, afirmó el padre Tenorio.