Gustavo Ortega yArlen Pérez [email protected]
El viceministro de Relaciones Exteriores, Salvador Stadthagen, afirmó que en la última reunión con autoridades de Honduras dejaron claro que no van a permitir que se continúe con ninguna obra en el Río Negro, hasta que no se llegue a un acuerdo en el que se establezcan los límites y los derechos que ambos países tienen sobre el mismo.
“Insistimos en que no se continúe con ningún tipo de obra; número dos, acordamos que vamos a proceder al amojonamiento para que quede bien definido cualquier problema que puede haber habido; y número tres, vamos a gestionar a través del Banco Centroamericano (de Integración Económica) ciertas represas para poder utilizar mejor las aguas del río en tiempos de escasez”, dijo el Vicecanciller.
Según Stadthagen, existen intereses económicos de los privados hondureños en este conflicto. “Parece que esta gente irriga una cantidad bien grande de melones. Hay datos de entre 400 y mil manzanas, es decir, hay intereses económicos fuertes por parte de los empresarios hondureños, y ellos están presionando a su gobierno para que la obra continúe”, dijo.
Para resolver el conflicto, Nicaragua propone un acuerdo de uso de agua entre los dos países, dejando claro que no quiere que se continúe con ningún tipo de obra hasta examinar qué es lo que se está haciendo desde el punto de vista técnico y si en realidad tiene el objetivo original de proteger de inundaciones.
HONDURAS HARÁ VERIFICACIÓN
El presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños envió una carta de protesta por la sobreutilización de las aguas del Río Negro al gobierno hondureño. “Recibimos la preocupación del presidente Bolaños en el sentido de que se está desviando una parte importante del agua, obviamente nosotros no queremos que suceda eso, entiendo inclusive que hay un acuerdo en principio y ya mandamos una comisión de verificación en el sitio para verificarlo y vamos a tomar los pasos necesarios para que se trate en una forma responsable para ambos países”, dijo el presidente hondureño, Ricardo Maduro, en declaraciones a LA PRENSA.
El acuerdo al que hizo referencia Maduro es la decisión de las delegaciones técnicas de cada país, en 2001, de permitir que Honduras construya una obra paliativa para desviar agua y regresarla a su cauce original, con el fin de reducir los problemas de sequía que sufren las comunidades en el período de diciembre a febrero, cuando el río pierde caudal, y en marzo, cuando prácticamente se seca por completo; y prevenir las inundaciones durante el invierno.
Sin embargo, Honduras realiza un proyecto de mayores magnitudes al realizar un canal de 400 metros de largo, 13 metros de ancho y dos de profundidad, desviando además la intención principal al pretender utilizar el canal para la irrigación.