Julio Ruiz Quezada
El columnista internacional, Peter R. Bernal, en un artículo publicado en LA PRENSA en marzo pasado preguntó que dónde están los conservadores en América (Estados Unidos).
Esa pregunta me brinda una valiosa oportunidad para explicar qué son, qué hacen y dónde están los conservadores de Nicaragua. De inicio Bernal confundió los conceptos de conservatismo y “conservadurismo”, que no son sinónimos, y los diferenció con el filósofo colombiano, Guillermo León Escobar Hernan: “Los políticos que se aferran al cambio y desprecian los valores, son los liberales. Conservadurismo es cuando los políticos se aferran a los valores y rechazan el cambio. Los conservadores mantenemos los valores y aceptamos el cambio”.
Para los conservadores el mundo cambia, pero son ellos los que lo hacen posible. Cambiar con valores permite que la tradición sea el hilo conductor que los vincula al pasado, pero los hace ser diferentes en cada época.
Otra confusión en el escrito de Bernal es que pensando en “conservadurismo” uniforma a todos los conservadores. No concibe que haya diferencias entre los conservadores del Cono Sur y los de Centro América, o entre éstos y los americanos del Norte, o con los europeos. Si se hablara sólo de valores existiría la uniformidad que pretende el articulista, pero hablando de valores con cambios, es decir, de conservatismo y no de “conservadurismo”, no puede haber uniformidad ya que la idiosincrasia de los latinoamericanos del sur es casi europea, lo que no ocurre con los mexicanos y centroamericanos. Los conservadores de la clase universitaria e intelectual de Barry Goldwater no tienen nada que ver con el conservatismo pragmático de un profesional nicaragüense.
Las diferencias son inevitables, aún en Nicaragua. Los conservadores de hoy no son iguales a los conservadores de antaño. Las diferencias existen, lo que demuestra la capacidad que tienen los conservadores de cambiar. No han sido estáticos, han evolucionado, no obedecen a una construcción cerrada de tesis ideológica o dogmática, son “una actitud ante la vida”, de allí su realismo que los hace capaces de aceptar y remozar las otras corrientes para beneficio de cada pueblo en cada momento de la historia.
Ignoro qué tanto conoce Peter Bernal de la historia de Nicaragua, pero si la conoce, debería saber que fueron los gobernantes conservadores de finales del siglo XIX los que incorporaron lo sano de la doctrina liberal a su forma de gobernar, pero no lo hicieron porque se hubieran convertido en liberales, sino porque como explicaba Diego Manuel Chamorro: “Somos el crisol donde se purifican las aguas de todas las corrientes”.
Lo anterior explica por qué no siendo creadores de la libertad, los conservadores la hicieron posible, agregándole el concepto del orden. Ello permitió que el ex presidente Fernando Guzmán fuera el padre de la libertad de prensa, y que el padre de la libertad educacional fuese el presidente Pedro Joaquín Chamorro, cuando emitió su famoso decreto del 20 de septiembre de 1877 que estableció la enseñanza gratuita y obligatoria.
Bernal debe saber que geográficamente los conservadores están como gobierno o como oposición en todos los países, desde Canadá hasta la Tierra del Fuego. No se debe buscar uniformidad en la forma de actuar de los conservadores, sino en el mantenimiento de sus valores. No se debe creer que todos los que se dicen conservadores, lo son en realidad. Los golpistas Fujimori o Serrano Elías, aunque se hayan llamado conservadores nunca lo fueron, simplemente se aprovecharon de la demagogia para engañar a sus respectivos pueblos.
¿Qué hacen los conservadores? En Nicaragua lucharon contra el marxismo totalitario en la década de los 80, ahora luchan por un gobierno compacto y honesto, con un Ejecutivo fuerte, capaz de imponer el orden, por un estado de derecho. Y en materia económica, hicieron lo mismo que con el concepto de libertad. Cuando quiso resurgir el fracasado liberalismo económico con el llamado ordo-liberalismo que impulsó la economía de mercado llamada justamente “liberalismo salvaje”, los conservadores le agregaron el concepto social y así se habla hoy en el mundo de economía social de mercado, o economía de mercado socialmente orientada, la que hizo posible el despertar económico de los países asiáticos y de la Europa de la posguerra.
Al señor Peter Bernal le digo que los conservadores están presentes en el siglo XXI, y siguen adelante.
El autor es directivo del Partido Conservador de Nicaragua.