Róger García-Marenco
Es curioso y sintomático que Tomás Borge, hombre siniestro del sandinismo, se confiese ahora culpable de una atrocidad (la represión contra los miskitos) para lavarse las manos, a lo Pilato, y embarrar a la presente administración.
En 10 años los sandinistas trasladaron más dinero a sus cuentas que la dinastía Somoza en 45 navidades, pero por lo visto no cesan de ordeñar a la escuálida nación nicaragüense y, peor aún, pretenden recuperar el poder.
En el mismo contexto, podríamos demandar a la actual administración norteamericana por el despojo de que fueron objeto muchos nicaragüenses, cuando Jimmy Carter, entonces presidente de los Estados Unidos, hizo quitar a Anastasio Somoza Debayle del poder y entregó el país al comunismo internacional.
Asimismo estamos legal y moralmente autorizados a llevar a juicio a los comandantes sandinistas, por su responsabilidad en el colosal desastre legal, político, social y económico que sumió a Nicaragua en la miseria, de la que no saldrá en un futuro predecible.