Vicente Padilla lució bien en su primera apertura. (LA PRENSA/Archivo)

Inaccesible al miedo

Parece rumbo a un gran año Edgard Tijerino M. [email protected] Cálmense amigos, cálmense… Vicente Padilla fue herido en su debut contra los Marlins, pero las señales que nos envió, tienen que ser consideradas alentadoras más allá de la derrota. Bobby Abreu no exageraba cuando le dijo en el dogout: “vas a tener un gran año […]

  • Parece rumbo a un gran año

Edgard Tijerino M. [email protected]

Cálmense amigos, cálmense… Vicente Padilla fue herido en su debut contra los Marlins, pero las señales que nos envió, tienen que ser consideradas alentadoras más allá de la derrota.

Bobby Abreu no exageraba cuando le dijo en el dogout: “vas a tener un gran año muchacho, puedes estar seguro de eso”… Vicente solamente sonrió y continuó acomodándose la corbata en el cuello de su camisa celeste, preparándose para viajar a Filadelfia.

“Me sentí bien. Después de ese fatídico segundo inning me propuse evitar que consiguieran algo más confiando en la reacción del equipo, y lo logré. Estuve bien fajado manteniendo el marcador apretado. Podía seguir”, expresó con esa fe que seguramente moverá montañas esta temporada.

“Usé bien los lanzamientos, pero Juan Encarnación y Alex González le pegaron con precisión a dos de mis bolas. Eso me molestó pero no me hizo sentirme vulnerable. He crecido y tenía suficiente material y fortaleza para ir a fondo”, agregó con una firmeza de soldado que hubiera impresionado a Wellington.

Captar su seguridad me recuerda a Macbeth, cuando le dice a Seton: “Soy inaccesible al miedo. Hubo un tiempo en que me aterraba cualquier rumor nocturno y se me erizaban los pelos, pero después llegué a saciarme de horrores y perdí todo temor”.

Después de 77 lanzamientos y cuatro ceros, Padilla estaba entero y ansioso, pero Larry Bowa buscaba alguien en base con dos outs, y trajo a Nick Punto para conectar un hit, previo a otro de Jimmy Rollins… Ahí estaba la gran posibilidad del empate que Plácido Polanco no pudo materializar.

El béisbol es así. Entró Rheal Cormier y todo se derrumbó. Bowa y Joe Kerrigan querían golpear las paredes del dogout con sus cabezas. Una vez más, interrogantes como ¿cuándo aplicar la grúa?, o ¿a quién traer?, enloquecieron tanto al manager como al coach.

Cormier estuvo fatal en el 2002 y continuó mal el entrenamiento. Así que, uno se pregunta: ¿por qué entregarle la bola en un partido tan apretado con la recta final por delante? ¿Se utilizan las corazonadas en Grandes Ligas? ¿Cómo se manejan las estadísticas de acuerdo a las posibilidades? ¿Qué hubieran recomendado matemáticos como Euclides, o Pitágoras?

Cormier entró y lanzó a los Filis contra la montaña de hielo que no pudo esquivar el Capitán Smith del Titanic, y los hundió a todos.

Vicente no dio bases, y sólo llevó a tres hombres al límite de bolas malas, uno de ellos Mike Lowell, quien posteriormente le conectó hit con el conteo en 3 y 2. Golpeó a dos ciertamente, pero sin ninguna consecuencia. Se especuló alrededor de una venganza con Alex González porque le había conectado uno de los dos jonrones, pero ¿por qué golpeó a Derrek Lee que venía de poncharse. Usó muy poco el cambio, pero mostró control. Con 1-1 le envió uno de esos lanzamientos a Lee, y fue un strike dibujado por el pincel de Monet.

Su bola rápida se estuvo moviendo entre 92 y 96 millas, no se debilitó en seis entradas, tampoco se descarriló y aterrizaba en diferentes puntos. Perdió el juego, pero no carcomió su confianza.

“Hey muchacho, tendrás un gran año”, le dijo Bob Abreu. Pienso que debemos creer eso, aunque muchos no se atrevan a ponerle sello.

PRÓXIMA PARADA

Aprovechando el día libre en Miami, el “as de espadas” Kevin Millwood, abre hoy el segundo juego de la serie con los Piratas, con el zurdo Randy Wolf programado para el domingo.

Como el lunes no hay juego, Vicente debe estar sobre la colina del estadio de los Veteranos frente a los Bravos de Atlanta el martes 8 a las 5:30 p.m. de Nicaragua.

Si Vicente se mantiene saludable, puede ser un pítcher de 34 aperturas, y quizás, como ha vaticinado Ramón Henderson, de unas 18 victorias.

Lamentablemente, el zurdo Mark Redman, de 29 años, sacó de Cooperstown el brazo de Carlton y ponchó a 10 en un largo período de inspiración y estuvo mejor que Padilla.  

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