Edgard Rodríguez C. [email protected]
Julio Moya y Epifanio Pérez son nombres que provocan impacto al oído de los aficionados, y no sólo de León. Y nadie mejor que Noel Areas para opinar sobre ambos.
Bueno, Noel también puede referirse al lanzador del momento en el béisbol nacional, Aristides Sevilla, quien tiene características parecidas a las de sus antecesores.
Al igual que Moya y Epifanio, Sevilla demostró en la recién concluida Serie Final, que es pítcher para grandes partidos, que crece bajo presión y no tiene miedo.
Pero también es aficionado a las copas y no propiamente de agua purificada, detalle que también marcó y afectó las carreras de los anteriores líderes del pitcheo leonés.
Sevilla es esencialmente un lanzador de poder, con rectas de mucho movimiento, buen slider, un cambio que va en progreso, más una curva que suele ser devastadora.
No obstante para Noel, Aristides está unos pasos adelante de Moya y Epifanio, debido a que ha hecho cosas impresionantes a una edad en la que los otros apenas crecían.
De acuerdo al timonel occidental, Moya y Pérez llegaron a ser grandes monticulistas una vez que habían madurado. Sevilla sólo tiene 19 años y lanzó con gran firmeza.
Al igual que Julio y Epifanio, Aristides colocó a los Leones sobre sus hombros y los condujo a la cima del béisbol pinolero, con actuaciones heroicas en la Serie Final.
Sin embargo, preocupa que pueda ser perjudicado por su tendencia a la bebida, considerando que es un joven con un gran presente, pero mejor aún, con un gran futuro.
Sevilla fue considerado para viajar a EE.UU. este mismo año por los Yanquis, sin embargo por el trabajo excesivo que realizó con los Leones, esa opción fue frenada.
A eso hay que agregar, que el informe de los Yanquis sobre el nica, señala que aún está delgado y que necesita mejorar su velocidad para luego saltar hacia EE.UU.
Moya y Epifanio fueron paradigmas de eficiencia como lanzadores, más allá de lo cuestionable que fueron sus actitudes fuera del campo.
Lo esencial, será ver hasta dónde llega Sevilla, quien tiene el talento, pero falta ver si también dispone de la actitud para crecer.