Irving Prado
El día 13 de marzo se publicó en LA PRENSA que el presidente Bolaños ha decidido “encoger los hombros” ante el alza del combustible que afecta al país. Y como si fuese poco, haciendo uso de su usual lenguaje quijotesco, dijo que de seguir así “pronto tendremos que andar a caballo”.
Dudo mucho que el señor Bolaños, así como no ha renunciado a su megapensión, renuncie a la comodidad de su vehículo Lincoln, para andar a caballo con el resto del pueblo. Considero el comentario del señor Bolaños una burla más para la pobreza del pueblo nicaragüense. A los pobres que sí tendremos que andar a caballo cuando el bolsillo no nos dé ni para el bus, nos entristece el hecho que un presidente Quijote prefiera ignorar el problema, y que asuma una actitud fuera de lugar y un lenguaje inapropiado de un estadista, en el análisis de un serio problema de sus quijotescos gobernados.
Sus múltiples asesores es hora que aconsejen a su jefe a pensar dos veces antes de dar declaraciones. El lenguaje popular sólo le quedó bien a doña Violeta. Burlarse del pueblo nicaragüense no es gracioso. Las encuestas no mienten.