- ACNUR pide mantener las fronteras abiertas y ayudar a civiles
Agencias
AMAN.- Decenas de refugiados iraquíes comenzaron a llegar a Jordania el jueves por temor a la guerra, que, además, ha provocado la entrada ayer de unos 360 desplazados de terceros países.
“Hemos comenzado a recibir información desde nuestras oficinas en el terreno, sobre iraquíes que acaban de llegar al país en búsqueda de protección”, afirmó a EFE Yamal Hatar, Director de Cáritas en Jordania.
“En nuestra organización ya hemos registrado varios casos de iraquíes que piden nuestro apoyo. El número debe ser bastante más elevado debido a que obviamente no todos llegan hasta nosotros”, explicó Hatar.
Mientras, cerca de la frontera entre Jordania e Irak cientos de voluntarios han conseguido levantar sólo 65 tiendas, debido a las fuertes tormentas de arena, en un campo de refugiados que tiene previsto acoger a 25,000 desplazados como los sudaneses y somalíes que llegaron ayer.
La organización católica de asistencia social y desarrollo Cáritas se prepara para acomodar a unos 2,000 iraquíes dentro de iglesias en Aman.
Según cifras no oficiales, en Jordania viven más de 300,000 iraquíes que dejaron su país desde que tuviera lugar ese conflicto bélico, y debido a las crisis humanitaria causada por el duro embargo que impuso después la comunidad internacional al régimen de Saddam Hussein.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, pidió el jueves que el dinero del programa de ventas del petróleo iraquí para alimentos y medicinas sea destinado también a la atención de refugiados de la guerra.
En una carta al Consejo de Seguridad, Annan propuso un proyecto de resolución que adapte el programa de crudo por alimentos, aprobado por la ONU, y que ahora da asistencia humanitaria al 60% de la población iraquí de 24 millones de habitantes.
El programa fue interrumpido a principios de esta semana, cuando el personal de la ONU y observadores extranjeros que vigilaban los embarques de petróleo partieron de Irak. Pero Annan puso en claro en su carta que Estados Unidos será responsable de cumplir con la urgente necesidad de ayuda humanitaria durante y después de la guerra.
PRECARIA SITUACIÓN DE LA INFANCIA
La Organización de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, señaló que la desnutrición infantil en Irak aumentó enormemente después de la Guerra del Golfo en 1991, debido, en parte, a la destrucción de la infraestructura y al uso deficiente de los recursos disponibles, y en parte también debido a las sanciones internacionales, que han reducido de manera drástica el poder adquisitivo de las mayoría de las familias, y, por tanto, su consumo de proteínas (escasez de carne en el régimen alimenticio).
Esto explica por qué el 60% de las mujeres de Irak sufren debido a la carencia de hierro, que a su vez contribuye a que los niños tengan bajo peso al nacer.
“Hoy, casi una cuarta parte de los niños y niñas de Irak nacen con bajo peso, y una cifra similar de menores de cinco años están desnutridos”, dijo Carel De Rooy, Representante de UNICEF en Irak.
El país árabe presenta una de las tasas más elevadas de mortalidad de menores de cinco años en el mundo, ya que más de uno de cada ocho niños muere antes de cumplir los cinco años. Aunque ha mejorado en los últimos años, la desnutrición sigue siendo elevada, y afecta a uno de cada cuatro menores de cinco años, o casi un millón de jóvenes en total.
600,000 POTENCIALES REFUGIADOS
El Alto Comisario de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Ruud Lubbers, hizo un llamado urgente a los países vecinos de Irak para que “mantengan sus fronteras abiertas a aquéllos que necesiten temporalmente protección y asistencia”. ACNUR se ha preparado para ayudar a unos 600,000 iraquíes que pueden huir del país debido al ataque militar, y para ello ha almacenado el material necesario en Iskenderun (Turquía), Kermanshan (Irán) y Aqaba (Jordania).