Injusta guerra

Melba Marcella Martínez Páez Sosteniendo a Gerardo Andrés entre mis brazos mientras bebe mi leche, muchos pensamientos y preguntas invaden mi mente. ¿Cuándo será que el hombre cree una guerra de paz y de amor, acaso no existe? Se nos ha olvidado crearla. ¿Será que en esta pequeña persona de tan sólo mes y medio […]

Melba Marcella Martínez Páez

Sosteniendo a Gerardo Andrés entre mis brazos mientras bebe mi leche, muchos pensamientos y preguntas invaden mi mente.

¿Cuándo será que el hombre cree una guerra de paz y de amor, acaso no existe? Se nos ha olvidado crearla.

¿Será que en esta pequeña persona de tan sólo mes y medio he creado un hombre de paz o de guerra?… Qué enorme responsabilidad.

Qué tierno… o más bien cuántos tiernos quedarán sin un padre o una madre?… Qué injusto. Éstas y otras realidades me aterrorizan.

A medida que termino mi tarea de madre y mi inspiración se duerme entre mis pechos, llego a una triste conclusión: Que el hombre ha sido capaz de llegar muy lejos, pero no de verse desde lejos. Lo seguro es que los dueños de esta guerra no lo han logrado realizar. Están jugando ajedrez como si son dueños de esta tierra y de los inocentes que fueron creados en ella.

Sin lugar a duda los más castigados sin culpa son aquellas criaturas indefensas que sufrirán y que no han pedido llegar a un lugar de guerra y de venganza.  

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