Negocio de armas en los Juzgados

Armas desaparecieron del despacho del ex juez Horacio Rodríguez y dos de ellas fueron legalizadas a nombre del mismo juez y un secretario de actuaciones Mirna Velásquez Sevilla [email protected] Trece revólveres desaparecieron del Juzgado Séptimo Local del Crimen de Managua, mientras fue administrado por el entonces juez Horacio Rodríguez Pallais entre 1999 y el 2000, […]

  • Armas desaparecieron del despacho del ex juez Horacio Rodríguez y dos de ellas fueron
    legalizadas a nombre del mismo juez y un secretario de actuaciones

Mirna Velásquez Sevilla [email protected]

Trece revólveres desaparecieron del Juzgado Séptimo Local del Crimen de Managua, mientras fue administrado por el entonces juez Horacio Rodríguez Pallais entre 1999 y el 2000, revela un informe enviado a la Comisión de Régimen Disciplinario de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), por el juez sucesor Tomás Cortés Mendoza, en abril de 2001.

Tras examinar las remisiones de objetos ocupados, como dinero y armas de fuego, hechas por la Policía Nacional a ese despacho, el juez Cortés quien asumió el cargo de titular de ese Juzgado en el año 2001, se encontró con serias anomalías que fueron reportadas a la CSJ y que aparentemente no fueron resueltas porque el judicial implicado renunció a su cargo.

Dos actas de incineración con fecha diecinueve de mayo de 1999 y veinticinco de agosto del año 2000, indican que se incineraron un total de trece armas de fuego incautadas. Fueron precisamente estos hechos los que despertaron sospechas de que algo raro ocurrió, dado que el Poder Judicial en Nicaragua no tiene ningún mecanismo para incinerar armas.

El problema de la desaparición de las armas volvió a la actualidad debido al reclamo de un revólver marca Taurus, calibre 38, el cual no ha sido devuelto a su dueño, porque está desaparecido.

LEGALIZADOS A NOMBRE DEL EX JUEZ Y SECRETARIO

Una exhaustiva investigación determinó que dos de los revólveres perdidos del Juzgado fueron registrados a nombre del ex juez propietario Rodríguez Pallais y Orlando José Choza Alfaro, secretario de actuaciones, en las estaciones policiales Cinco y Tres respectivamente.

Rodríguez Pallais legalizó a su nombre una pistola marca Astra, calibre 9 milímetros, serie número HR-220467, y presentó como documento de dominio carta de venta privada, ante el notario Meynard Monterrey, donde compareció Byron Francisco Ríos Lazo, originario de Wiwilí (Jinotega), vendiendo dicha arma.

Sin embargo, una pistola con las mismas características fue supuestamente incinerada el 25 de agosto del año 2000.

LA PRENSA intentó reiteradas veces conocer la versión de la entonces presidenta de la Comisión Disciplinaria, Yadira Centeno, sin embargo no fue posible.  

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