La familia: Santuario de la vida

Evin Manuel Rosales A.

Hoy se celebra el Día Internacional de la Familia, como un homenaje a tantos niños que han sido privados de ser parte de una familia y vilmente asesinados.

La sociedad se encuentra en el presente debatiendo sobre diversos aspectos relacionados a leyes, criterios de beneficio social y otros temas importantes en la búsqueda del bien familiar y de género, en este debate es curioso el lenguaje que utilizan diversas corrientes en defensa de la vida y la dignidad familiar; quizás no del problema en sí, sino de intereses propiamente de grupos o movimientos que con eufemismo rebuscado tratan de convencer a la mayoría para que se acepten diversas leyes y pensamientos que lejos en verdad de favorecer la vida y la dignidad personal y familiar la distorsionan provocando un mal mayor y un auténtico desorden moral.

Entre estos males que el hombre puede cometer contra la vida, el aborto provocado presenta características que lo hacen particularmente grave e ignominioso. Actualmente en nuestro país la percepción de la gravedad de este vil crimen se ha ido debilitando progresivamente en la conciencia de muchos. La aceptación del aborto en la mentalidad, en las costumbres e incluso en la ley, es evidencia de una peligrosísima crisis del sentido moral, se trata de corromper la conciencia de las familias mediante filosofías que conducen a la cultura de la muerte y al falso desarrollo psicosocial, de igual forma se desvirtúa el auténtico concepto de familia.

Ante esta situación la familia nicaragüense debe hoy más que nunca mirar de frente a la verdad y llamar las cosas por su nombre: el aborto es un crimen, y un horrible crimen con el cual se hiere moralmente a la sociedad y se profana su naturaleza. Por ello, la familia como grupo social primario tiene la responsabilidad de ser una comunidad de amor y vida, donde se respete, se ame, se sirva y se defienda a toda vida humana.

En ocasión de celebrar hoy el Día Internacional de la Familia como comunidad de personas, célula social más pequeña, institución fundamental, para la vida de toda sociedad y lo primero y más importante con que cuenta un individuo, es necesario asumir el compromiso de defender el principal y elemental derecho familiar como es derecho a la vida y la dignidad personal. Si se propugna por una nación en justicia, paz y desarrollo social; defienda al vida; estamos no solo ante este conflicto, sino necesariamente en medio de él, todos se ven implicados y obligados a participar con la responsabilidad ineludible de elegir incondicionalmente a favor de la vida.

Todos; gobernantes, legisladores, dirigentes, políticos, religiosos y sociedad en general, tenemos el deber moral de promover e impulsar una igualdad de oportunidades basados en el respeto a la ley natural; a la verdad; a la justicia y a la libertad en su sentido íntegro; no deben permitir que la pasión de intereses mezquinos destruyan lo mejor que existe: la vida, la familia y una sociedad moralmente en desarrollo.

El autor es presidente de la Asociación Integral a la Familia “Juan Pablo II”.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí