Cuenta regresiva en Consejo de Seguridad

Cuando su amigo Kofi Annan le llamó para ofrecerle la dirección del equipo de inspectores de la ONU en Irak, Hans Blix ya se encontraba retirado del trajín diplomático. En realidad había servido como Canciller de Suecia (1978) y como director de la Agencia Internacional de Energía Atómica( IAEA), durante 16 años ( 1981-97). Disponía, pues, de suficiente experiencia para saber lo sensitivo del trabajo que le esperaba, un desafío que no pudo rehusar.

Su nombramiento como Presidente Ejecutivo de UNMOVIC no fue fácil. Sus críticos le achacaban haber sido engañado por Saddam Hussein durante aquellos años. Después de la Guerra del Golfo (1991) se descubrió que Irak tenía todas las instalaciones e insumos necesarios para fabricar bombas atómicas. Además, insistían sus detractores, el estilo cortés de Blix —un solterón de 74 años—, reacio a las confrontaciones, que juega perfil bajo, no era el apropiado para negociar con el astuto dictador.

Sin embargo sus ex compañeros que le conocen bien alegaban que era precisamente su talante tranquilo, resistente a las presiones, su parquedad en hablar y su capacidad de controlar sus emociones, lo que le permitiría, sin chocar con su interlocutor, tener éxito en su misión de descubrir en Irak depósitos de armas de extinción masiva. Era, pues, esencial, obtener permiso para visitar todos los rincones, incluso los lujosos palacios de Bagdad y sus sótanos. Como él mismo dijera “mi misión no es pelear, sino obtener resultados”.

Su primera prueba de fuego la recibió Hans Blix cuando rindió su primer informe de setenta páginas, 60 días después de permanecer en Irak, con su equipo de 200 agentes y haber visitado 700 parajes, ayudado con recursos tecnológicos avanzados. El texto fue típico de su carácter. Por un lado afirmaba no haber encontrado las armas prohibidas por la resolución 1441; por el otro, no garantizaba la ausencia de aquéllas. Si bien reconocía cooperación iraquí, reclamaba que no fue suficientemente amplia para satisfacerle. Finalizaba pidiendo más tiempo y mayor número de investigadores.

Por supuesto, ese reporte no satisfizo a Washington que necesitaba evidencias para justificar la guerra. Tampoco Saddam Hussein encontró profesional el expediente, y los pacifistas, por su parte, dijeron que Blix se portaba demasiado rígido. No obstante, Blix, que conoce el juego, sabe que su trabajo es mantener conversando a Naciones Unidas con Hussein y al mismo tiempo evitar una ruptura en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU. Como viejo zorro Blix sabe que el conflicto es político y que su habilidad es dar tiempo a las partes para que lleguen a un arreglo y pueda evitarse la guerra.

Ese objetivo se lograría si la propuesta británica de última hora fuera aceptada por Francia, Alemania y Rusia. El problema es que los gobiernos de estos países rechazan darle un ultimátum a Irak. En el ínterin, Alemania bajó su perfil en la disputa y Blix logró que se destruyesen 70 misiles Al-Samoud-2, denunció a la nave aérea sin piloto (drone), consiguió que el avión U2 volase sobre Irak y que algunos científicos iraquíes fuesen entrevistados a solas.

En todo caso, los dos bandos continúan negociando contrarreloj, presionando a los indecisos. Para México, miembro temporal del Consejo, su decisión es crucial. Si contradice la posición norteamericana, el ansiado Tratado de Migración sufrirá un retraso sine die. Si en cambio se inclina por la guerra, que la mayoría de sus conciudadanos repudia, recibirá un voto castigo en las próximas elecciones generales. En cambio, Chile es menos vulnerable, porque ya firmó un Tratado de Libre Comercio (TLC) tanto con Europa como con los EE.UU., y no tiene problemas con su deuda externa.

En cuanto a Hans Blix, éste ya no regresará a Irak, porque habiendo sido su trabajo eminentemente técnico considera cumplida su misión. Y en la próxima semana el Consejo tendrá que decidir sobre la propuesta de nueva resolución sobre Irak.

Por su parte Estados Unidos parece decidido a actuar contra Hussein preferiblemente con el consentimiento de la ONU, pero sólo con sus aliados si fuese necesario. Es una lucha irrenunciable contra la tiranía y el terror, aseguró el presidente Bush, el jueves pasado, al recibir al jefe de gobierno irlandés.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí