La mejor inversión para disfrutar la vida

Migdonio Blandón B.

Avanzados estudios científicos han confirmado, que de los más de trece mil millones de células o neuronas, que integran el cerebro humano, el máximo porcentaje que en la vida se utiliza, en raras ocasiones llega al 30 por ciento de las mismas, siendo pocos los que al cultivarlas debidamente en tópicos distintos, han sabido también compartirlas, como el Creador de todo lo que existe hubiese querido que fuese, al habernos dado el privilegio de crearnos a su imagen y semejanza.

Cuando se desconocen sus mandatos, se hace uso indebido de la libertad y voluntad, se cae en la mediocre frivolidad, en poco o nada se utiliza la enorme capacidad creadora, de la que al extinguirse la limitada existencia, al final de la misma es ineludible comparecer ante el que nos la dio, como Juez Supremo, a rendirle cuentas de cómo y en qué, con el libre albedrío, fue utilizada.

Así, como Dios es por la eternidad, única fuente inagotable de vida y amor infinitos, privilegiándonos como criaturas predilectas, quiso hacernos irrepetibles, dentro de la normalidad de la vida, nos capacita, para en la dimensión de su amor, sepamos cultivar e invertir la multimillonaria riqueza celular, queriendo sí, le amemos sobre todo, como Dios y Padre; y a nuestros semejantes como a nosotros mismos, especialmente a los más necesitados.

Material y espiritual, la mejor inversión es prepararse, cultivando conocimientos, que a diario florecen en la vida; y escogiendo los mejores, que son los que nos benefician, desechar los dañinos; y sin egoísmo ni soberbia, pedir con humildad la sabiduría divina, para, sabiéndolos utilizar, dignificar el trabajo en el campo de la propia ubicación; y posteriormente cosechar los frutos o dividendos, que bien encauzados, mejoran la existencia y trascienden al más allá.

Para ello, es absolutamente indispensable no minimizar el vínculo con el Ser Supremo, al que todo absolutamente todo se le debe, ni que por haberse obtenido triunfos singulares, envanecidos y autosuficientes, separados de Él desconocer sus mandatos, tratando incluso de sustituirle, sintiéndose capaces de quitar, crear, prolongar o multiplicar la vida, como lo están intentando en la clonación. Así, al final lo que lograrán es, hacerle compañía a Lucifer.

Si tenemos conciencia del privilegio que Dios nos ha dado a los humanos, aunque con nuestras actitudes hayamos desvirtuado su plan, al reconocerlo, e identificarnos como hijos suyos, sabiendo que no somos parias con humildad y decisión asumiendo cada quien su responsabilidad. En orden prioritario con Él, la familia, la patria y la sociedad, durante se tenga vida y latente una mínima aptitud, siempre habrá algo positivo qué hacer.

Sólo la motivación de activarla, en clima de la paz, que únicamente Él sabe dar, se genera la fortaleza necesaria en la lucha para alcanzar el éxito. Si, que para uno solo es punto menos que imposible. Además de la ayuda de Dios y el propio esfuerzo, para vencer los obstáculos que a diario se presentan, se precisan de mutuo la espontánea colaboración, que alcanza mayor fuerza al intercambiar conocimientos, los que en conjunto, a la vez hacen la vida más interesante.

Dios da el material y la fórmula. Está en cada uno darle uso útil. Si se invierte bien el tiempo que se tiene, se realiza la mejor inversión y… el disfrute pleno de la vida, de aquí a la eternidad.

El autor es miembro de Eduquemos.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí