William Briones Loáisiga [email protected]
William Ramírez Solórzano, “Aureliano”, el comandante guerrillero del Frente Sandinista (FSLN) que hace 23 años condujo a centenares de capitalinos en el histórico Repliegue Táctico a Masaya, falleció la tarde de ayer en un hospital capitalino, tras luchar contra una mortal enfermedad.
Maestro, ex periodista de LA PRENSA de los años 70 y diputado ante la Asamblea Nacional, ocupaba una curul en el Legislativo representando al FSLN por su natal Masaya. Ramírez, de 55 años, nació en Niquinohomo, cuna del Héroe Nacional Augusto C. Sandino, ciudad que hace algunos meses le rindió tributo como hijo dilecto.
William Ramírez recibió atención médica en Cuba durante mucho tiempo, logrando detener el avance del mal, aunque éste no lo abandonó. Recayó durante las últimas semanas y ya no pudo recuperarse. Con su muerte enlutó ayer al Parlamento y al periodismo nicaragüense.
Como guerrillero contra la dictadura somocista, William Ramírez fue jefe del Frente Interno en la insurrección de 1979, cuando el pueblo nicaragüense derrocó al dictador Anastasio Somoza. Posterior al triunfo de la revolución sandinista ocupó importantes cargos, entre ellos, el de delegado de la Presidencia en la región del Caribe nicaragüense.
Durante los últimos años, Ramírez fue diputado ante la Asamblea Nacional. Este año ocupaba la segunda vicepresidencia de la Comisión de Asuntos Económicos, Fianzas y Presupuesto del Parlamento. Ramírez era propietario de la emisora capitalina Radio 580.
Anoche fue velado en esta ciudad capital y hoy recibirá los respectivos honores de sus compañeros del Legislativo. A mediodía será trasladado a su natal Niquinohomo para ser sepultado a las tres de la tarde.
Amaru Ramírez, hijo de William, recordó que su padre trató de salvar su vida buscando atención medida en Cuba y Estados Unidos. “Estaba lúcido totalmente. Estaba enfermo de la cabeza para abajo, pero su cerebro estaba bien, dejó todo en regla. Ayer en la madrugada que me llamaron, porque los signos vitales estaban un poco bajos ya, él habló las últimas cosas que había que arreglar porque ya todo lo teníamos arreglado desde hace seis meses”, dijo.
“Ayer, prácticamente, fueron sus últimas indicaciones para mí, y sólo quedaba esperar. Él estaba consciente y falleció a las cuatro y cuarenta (de la tarde)”, agregó. Amaru dijo que su padre no dejó ningún mensajes específico, “con lo que hizo es suficiente. Cualquier cosa que haya dicho, es menos de lo que hizo”, comentó.