- Pese a que tienen todo en su contra para estar juntos, Lucas y Jade reintentan unirse nuevamente
La libertad sigue siendo sólo un sueño, para Jade. Aunque logra subir al avión —del brazo del esposo de la pobre mujer a quien robó el traje y el pasaje, y dejó al borde de la desesperación sin poder salir del baño— no logra irse. El hombre la descubre, la bajan del avión y por puro milagro de telenovela, logra escapar.
Zoraide está tan asustada que decide huir de casa, sin saber que esa será justamente la excusa de Jade al regresar, luego de su fracaso en busca de la libertad. Para cuando Jade vuelve, ya todos están buscando a Zoraide y ella inventa que todo ese tiempo estuvo precisamente en busca de su aliada. Al final encuentran a la buena de Zoraide y aunque dijo que haría todo lo contrario, Alí la perdona y la recibe en su casa nuevamente.
Albieri hace de todo para que la familia de los gemelos no conozca al pequeño Leo. Decide enviar a Deusa a estudiar a una academia de baile en Nueva York, con el fin de alejar al niño de la posibilidad de que la familia de Leónidas pueda verlo. Sin embargo, Albieri no quiere correr el más mínimo riesgo de que lo alejen de él. Es por eso que cuando Deusa decide dejar al niño con su mamá, Albieri prefiere cancelar el viaje y desilusionar a Deusa. Su afán es tanto, que ya todos empiezan a sospechar que Albieri tiene alguna razón para esconder al niño.
El apego es mutuo. Leo está tan encariñado con Albieri, a quien llama Papá, que Deusa siente que le están robando el amor del pequeño. Las limitantes que tienen, frente a las comodidades que Albieri le proporciona al niño, calan profundamente en la mujer.
Iveth se casa con la esperanza de que Leónidas impida la boda, a la que lo invitó como padrino, pero se queda esperando a que esto suceda. Con una mano delante y otra atrás regresa Iveth de su luna de miel. Armando, el esposo, resulta ser un estafador que le quitó todo su dinero y la dejó endeudada. Ella le echa la culpa a Leónidas y éste acepta ayudarla. Parece que Leónidas no podrá cumplir con la promesa que le hizo a Diogo, después de muerto. Iveth no sólo logra que él la ayude, también recibe un apasionado beso del hombre que todavía ama.
El embarazo de Latiffa, el deseo de Said de tener un hijo, y un viaje que éste debe hacer a Brasil, le dan a Jade la oportunidad de viajar hasta ese país con su esposo. Sabe muy bien cómo lograr que él la complazca: La deja en casa de Iveth mientras se va a hacer sus negocios. Juntas van hasta las canchas de tenis donde Lucas juega cada día.
Jade es un fantasma del que Maisa no puede librarse. El día de su cumpleaños, usa el collar de Jade, que Lucas tenía guardado entre sus cosas, descubriendo que su esposo le mintió al decir que la joya pertenecía a su madre. Aunque arreglan el problema y no se va de la casa, como pensaba hacer, el fantasma reaparece: Las dos mujeres se encuentran en el baño de un restaurante, Maisa busca fotos de jade entre las cosas de Lucas y al encontrar una, confirma la sospecha de que su rival se encuentra en el país.
Aunque el primer intento de Iveth por avisarle a Lucas que su amada está en el país, fracasa, finalmente logra decírselo y hace que se reúnan. Lucas se da a la tarea de buscar a Said en todos los hoteles hasta encontrarlo. Va hasta el lugar y logra ver a Jade, quien se quedó un momento afuera del hotel, mientras su esposo entra. De nada sirve que lo eche de su lado y le pida que desaparezca de su vida. Lucas la toma en brazos y se la lleva.