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En publicaciones aparecidas en algunos medios de comunicación se señala que se prepara un atentado en contra del ex Presidente de la República, doctor Arnoldo Alemán Lacayo si llegara a la Cárcel Modelo de Tipitapa, por disposición del Poder Judicial.
Sobre lo antes referido quiero hacer las siguientes consideraciones, conociendo que en el Sistema Penitenciario Nacional —fundado hace 23 años— los reclusos (as) que han perdido la vida en estos centros no ha sido por falta de seguridad. En el año 2002 a nivel nacional sólo se registraron 4 muertos por las siguientes causas: miocardiopatia, paro cardiorespiratorio, paro cardiaco y un suicidio, caso del interno Erick Gabriano Martínez Gutiérrez, quien presentaba problemas psiquiátricos.
En los últimos cinco años los índices de fallecidos (as) en el régimen carcalerio han disminuido considerablemente si los comparamos con los de los años 80 y 90 —expiraron 139.
De igual manera las fugas de internos han sido mínimas en los ocho centros penales del país, el año pasado sólo se registraron 5 —régimen abierto— en las áreas externas sin seguridad, lográndose la recaptura de 2, mientras que entre los años 1980 y 1990 se escaparon 565 privados de libertad.
Algunos expertos aseguran que corremos más peligro los ciudadanos que estamos fuera de las cárceles que los que están en el interior de ellas.
Según estadísticas de la Policía Nacional a diario se reportan al menos de 5 a 6 personas que pierden la vida por diversas causas: homicidios, accidentes de tránsito, suicidios, asesinatos, etc.
Algunos internos me comentaban que con sólo el hecho que los funcionarios del Sistema se den cuenta que algunos reclusos no se llevan bien entre ellos, inmediatamente los cambian de galería. Las riñas que ocasionalmente se dan son sofocadas por los oficiales de seguridad interna que proceden a efectuar el cambio de galera.
El Sistema Penitenciario a nivel nacional cuenta con un aproximado de un mil cien funcionarios en general para la atención de más de cinco mil internos, esto significa que para cada cinco detenidos se destina un funcionario penitenciario, no obstante el personal de seguridad y tratamiento es de apenas un funcionario por cada 23 internos (seguridad interna) y un funcionario por cada 11 reos (seguridad externa) que si bien es precaria comparándola con estadísticas de otros sistemas penitenciarios de Latinoamérica, en nuestro país, gracias a la preparación y motivación del personal de los que se obtienen óptimos resultados en la guarda de la integridad personal de los privados de libertad se logran las metas propuestas.
Monseñor Juan Abelardo Mata, Obispo de la Diócesis de Estelíy Presidente del Patronato de Beneficiencia de reos de esa ciudad en recientes declaraciones señaló que “en algunos Sistemas Penitenciarios de la Región —específicamente Guatemala y el Salvador— se han conocido revueltas, decenas de muertos, violencia internas en las cárceles y nuestras cárceles con tan grande población que se tiene, viviendo en paz y armonía, los internos entre sí y las autoridades del Sistema con ellos, eso es fruto de que el Evangelio ha sido acogido y a hecho eco en aquellos corazones, sin necesidad de sociólogos, sin necesidad de armas sofisticadas ni chuzos eléctricos, sin necesidad de bartolinas, sin necesidad de amenazas, la fiera que entra ahí es domesticada por la palabra del Señor”.
La autora es periodista.