Elízabeth Romero [email protected]
El ministro de Gobernación, Arturo Harding, manifestó que el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre las armas nicaragüenses presuntamente desviadas a paramilitares colombianos, tiene “muchas lagunas”, conclusión a la que llegó luego de realizar un análisis detenido del documento.
Harding mencionó, por ejemplo, que en el informe de la OEA aparece un fax que envían representantes de Transportes Intermodales de El Salvador a la Policía de Panamá, “donde le dicen que están enviando a Nicaragua una cantidad de contenedores para remitirles la mercadería que compraron en Nicaragua”.
A criterio del titular de Gobernación, eso pudo “poner en alerta a la Policía” de ese país, pues se conocía de la existencia del documento, sin embargo, las autoridades panameñas no lo tomaron en consideración. “O sea que sí existe por parte de Transporte Intermodales una advertencia, un aviso a priori”.
“Hay tantas cosas que hay que resolver, que yo diría que en esto, Nicaragua no es realmente el culpable”, dijo Harding, quien consideró que con las investigaciones que realiza la Comisión de la Asamblea Nacional, la Fiscalía y la Comisión del Ejecutivo se aclararán algunas de las lagunas del informe.
Para el ministro Harding, Nicaragua cumplió con lo que mandan los procedimientos internos, incluso con lo establecido por la Convención Interamericana contra el Tráfico de Armas, de la cual Nicaragua es signataria.
“Hay que investigar fuera de las fronteras de Nicaragua, porque no es posible que las autoridades en el país de recepción no se hayan dado cuenta que llegó y se transportó este armamento”, insistió Harding.
El funcionario recordó que la misma OEA establece que se debe pedir auxilio en la investigación a otros países, y nombra, entre otros, a Guatemala, México y Estados Unidos.
Debido a esta situación, Nicaragua lidera un estudio para que los 34 países que integran la OEA adopten un reglamento modelo para casos de transacciones de armas.