- Siete países de Centroamérica y los cuatro Estados del sureste de México debatirán sobre el futuro de las áreas protegidas de la región
Benjamín Blanco [email protected]
El titular por la Ley, del Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente (Marena), Eduardo Marín, informó que ya están inscritas unas 500 personas de distintos países de Centroamérica y representantes de organizaciones internacionales conservacionistas de la naturaleza, que participarán en el Primer Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas, a realizarse en Managua del 10 al 14 de marzo.
“Estamos viendo las áreas protegidas desde el punto de vista del eco-desarrollo, no sólo como regiones para contemplarlas, pues somos un país pobre y la gente que vive en esas zonas, que en su mayoría son indígenas, tienen que vivir de algo, es decir de un uso racional de los recursos”, señaló Marín.
Al congreso asistirán organizaciones internacionales, con quienes se espera encontrar nuevos mecanismos de financiamiento para las áreas protegidas, y de esta reunión saldrá la posición centroamericana de cara al próximo congreso mundial de áreas protegidas que se realizará en Sudáfrica, en septiembre de este año.
Actualmente las áreas protegidas en la región de Mesoamérica, que comprende los siete países de Centroamérica y los cuatro Estados del sureste de México, suman 597, de diferentes categorías de manejo y abarcan un territorio de 164 mil 460 kilómetros cuadrados, equivalentes casi al tamaño de Nicaragua y Belice juntos.
El Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Nicaragua (Sinap), está integrado por 76 áreas protegidas con una superficie que totaliza el 18 por ciento del territorio nacional, de las cuales muchas son propiedad privada.
El Marena, a través del proyecto Comanejo de Áreas Protegidas (Comap), pretende impulsar una nueva forma de manejo de estos recursos naturales, donde participen en conjunto las alcaldías, los propietarios privados, las comunidades y organismos no gubernamentales.
“Las áreas protegidas son áreas boscosas o costeras que tienen por objetivo la conservación de la flora y la fauna, acompañada de un manejo racional de los recursos, por lo tanto constituyen algo invaluable y deben verse como el futuro para el desarrollo social y económico de la región”, aseguró Marín, ministro del Marena.