- A pesar de la veda decretada por el Marena, matanza, destace y comercialización continúan
Sergio León C.CORRESPONSAL / [email protected]
Un cuadro dantesco se observaba ayer en el vertedero de Bluefields, donde los cadáveres de 30 tortugas verdes –cuya carne no pudo ser comercializada debido a la veda impuesta por el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena)– se incineraban lentamente.
La depredación de este animal marino, actualmente en peligro de extinción, continúa en ascenso, a pesar de la veda decretada por el Marena el 1 de marzo. Durante un operativo en conjunto con la Policía Nacional, esa institución decomisó en Bluefields 120 tortugas verdes que traían algunos cazadores de la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN).
“Se nos salió de control la situación. Entraron de Puerto (Cabezas) tres veleros con 120 tortugas verdes. Lo que vimos en el basurero es aterrador. Estamos dados al cumplimiento de la veda y no hemos tenido la capacidad de monitorear las tortugas que llegan y el estado en que están. Eso ha dado como resultado que la información sobre el estado de las tortugas se nos haya escapado”, reconoció Róger Montalbán, delegado del Marena en la RAAS.
Montalbán dijo que el Marena abrirá un proceso administrativo de oficio para establecer quién es el responsable de esta situación.
LLEVARÁN PROCESO
“Entre los días 25 y 27 de febrero, estas tortugas entraron a Bluefields, saturaron el mercado y eliminaron las posibilidades de los destazadores de tortugas de Bluefields de cumplir con el programa que teníamos”, indicó Montalbán.
La veda indica que los destazadores locales que introdujeron tortugas el 25 de febrero, podrán destazar sus animales hasta el 9 de marzo. “Todas las tortugas que entraron a la ciudad el día 27 de febrero, serán devueltas al mar”, alegó el delegado institucional.
El Marena investigará por qué las 30 tortugas fueron sacrificadas e incineradas en el vertedero de Bluefields. “Tenemos los hechos, ahora hay que investigar quiénes, por qué razón y en qué circunstancias estas tortugas murieron de esa forma. Hay sanciones que pueden ir hasta el decomiso del medio de transporte”, acotó Montalbán.
REGRESADAS AL MAR
El Marena y la Fuerza Naval en la RAAS, regresaron un total de once tortugas verdes procedentes de la reserva marina protegida de los Cayos Mískitos, a su hábitat natural, luego de un operativo desplegado en Bluefields tras el descubrimiento.
En el operativo el Marena logró ubicar y decomisar a comercializadores y a destazadores un total de 44 tortugas verdes.
“Estamos haciendo una valoración del estado de salud de los quelonios. Hasta hoy hemos regresado solamente once al mar, ya que muchas de las otras, ni que las tiremos al mar sobrevivirán”, opinó Balbo Muller, biólogo marino y coordinador técnico del Marena en la RAAS.
SENSIBLE INCREMENTO
Malaquías Núñez García, responsable del Rastro Municipal de Bluefields, indicó a LA PRENSA que el destazadero local ha sacrificado de enero a febrero de este año 2003, un total de 170 tortugas verdes, a razón de 20 córdobas cada una.
El año pasado se sacrificó un total de 772 quelonios, lo que significa un incremento de 21 tortugas promedio por mes, de acuerdo al promedio sacrificado en el 2002.
El artículo 71, numeral 1, de la Ley General del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Ley 217), estipula que para efectos de resguardar la diversidad biológica, corresponde al Marena establecer el sistema de vedas.
El artículo 12 de la resolución ministerial número 007-99, del Sistema de Vedas Nacionales de Especies Silvestres Nicaragüenses, estableció la veda para la tortuga verde.
El artículo 13 de la misma resolución ministerial, tiene consignado que las vedas nacionales serán revisadas, actualizadas y publicadas anualmente en La Gaceta, Diario Oficial de la República.