El Vaticano y la crisis iraquí

Emilio Alvarez Montalvá[email protected]

En las dos últimas semanas hubo inusitada actividad en los corredores que conducen a la biblioteca personal del Papa Juan Pablo II. Un destacamento de Guardia Suiza, vistiendo el uniforme con bombachas multicolores que diseñó Miguel Angel, rendía honores a diplomáticos del más alto nivel. Llegaban éstos a intercambiar opiniones con el Pontífice sobre la crisis iraquí, convencidos no sólo de que la Curia Romana es la mejor informada del mundo sino que el Jefe del Estado Vaticano, sin tener ejércitos como señalaba burlonamente Jrushov, goza de un magisterio moral en todo el mundo, incluso más allá de su billón de fieles.

Según Mary McGrory, del Washington Post, primero llegó Kofi Annan, Secretario General de la ONU, seguido después por Joshka Fisher, ministro de RR.EE. de Alemania, y el viernes siguiente, por el vice ministro del Exterior de Irak, Tarik Aziz confidente de Sadam Husseim y posteriormente, Tony Blair, Primer Ministro de Gran Bretaña acompañado de su esposa católica. Con ella después de la entrevista privada oyó misa en la Capilla Sixtina.

En la siguiente semana visitó al Papa José María Aznar jefe del gobierno español y uno de los soportes europeos de la estrategia beligerante del Presidente norteamericano. Este trató inútilmente que su Embajador ante la Santa Sede, Jim Nicholson, convenciera al jefe del catolicismo romano que declarara “justa” la prevista invasión a Irak. Asimismo fue movilizado Michael Novak, destacado intelectual católico, para que gestionase, sin lograrlo, una audiencia pontificia. Es muy probable que en breve envíe Juan Pablo II un delegado personal ante el Presidente norteamericano.

A todos sus visitantes el Pontífice ha expresado su preocupación por un conflicto armado contra Irak, pues en todo caso, una guerra muestra un fracaso para la humanidad que bien podría inducir al mundo musulmán a una “guerra santa”contra las naciones cristianas. Hay que recordar que el Papa se empeña en mantener comunicación con la mayoría de las religiones, inclusive la musulmana. Con ese objetivo Juan Pablo II envió recientemente al Cardenal Roger Etchegaray por segunda vez a Bagdad, esta vez para aconsejar a Sadam Husseim que cumpliera la orden 1441 de la ONU. Asimismo el obispo de Roma, a raíz de los terribles sucesos del 11 de septiembre condenó al terrorismo reconociendo el derecho de los países a defenderse.

En realidad, Juan Pablo II impulsa tres campañas: Cultura pro- vida, pacifismo y ecumenismo, aparte de la labor apostólica tradicional, desempeñándose como vigoroso agente, después del aggiornamento de Juan XXIII, para reinsertar a su Iglesia en la problemática mundial. Con esa intención mantiene el Vaticano relaciones con todos los países, excepto China continental, Arabia Saudita y Vietman. Es famosa la eficaz diplomacia del cardenal Wojtila en su nativa Polonia, al lograr el desplome del comunismo, con más decisión que la demostrada por Pío XII en Italia, frente al totalitarismo.

También ha sido pertinaz el Pontífice en pedir el fin del conflicto israelí-palestino, que muchos consideran caldo de cultivo del radicalismo musulmán, al ignorar Naciones Unidas la continua violación de derechos humanos. La pregunta final es: ¿ Cómo explicar ese prestigio del Papa que ni siquiera Runsfeld se atreve a criticarle su anti belicismo? Para los católicos es el origen divino de la Iglesia; para los sociólogos proviene de una institución incrustada en la historia cultural de occidente; pero sobre todo, por su recia personalidad que toma riesgos para orientar a su rebaño; además de su extraordinario carisma y aguda sensibilidad política para saber cuándo, cómo y porqué pronunciarse.

Para la Curia Romana, serían cuatro los requisitos para legitimar una guerra:

1.-Que sea el último recurso.

2.-Que sea defensiva y no preventiva.

3.-Que la violencia sea proporcional al daño sufrido

4.-Que sea avalada por autoridad competente en este caso, agrego, las Naciones Unidas.

El autor es analista político.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí