Astrid Brian
Tú sabes que no me lo merezco…
que me lo digan tus ojos,
pistacho de luna, ángel de caída ligera
y ligeramente me rozas
estremeciéndome.
¡Que brote el agua de la roca!
Dame una palabra como espada
para llevarte como espina
dentro de mí;
una espina que sana.
Llegaré hasta el campamento
y otra vez:
que me lo digan tus ojos
quiero verlos al entregar el mensaje.
Dicen: No volaré muy lejos,
me quedaré bajo siete llaves
ahora quieres atar más fuerte los cabos
bello amante, de dulces palabras
con las que me enlazas.
No sabes que me nutres en el día.
Muero de amor. ¡Y que me lo digan tus ojos!